La foto en su contexto: voluntarios de la División Azul en Bilbao.

Hierro: 19/06/1942

El 19 de junio de 1942, quinto aniversario de la entrada del ejército de Franco en Bilbao, se desarrollan los actos conmemorativos: misa, discursos, desfile… Esa tarde Hierro informa ampliamente. Entre las fotos que acompañan la noticia, una llama la atención. Unos 40 hombres desfilan frente a la Diputación tras un guión que reza: «voluntarios de la División Azul». ¿Quiénes eran estos hombres con una uniformidad de lo más variada?

Hierro: 19/06/1942

El 16 de junio la prensa bilbaína había anunciado la llegada a España de 1.400 voluntarios retornados de la División Azul. Se trata del II Batallón de Retorno, que llega a Vitoria, donde es agasajado por la población e instituciones. Desde allí, al día siguiente, los veteranos salen para sus provincias. La prensa va informando de su arribada a sus ciudades de origen: Madrid, Zaragoza, Valencia, Lérida, Barcelona, Oviedo, Salamanca…

El 18 el vespertino falangista informa del homenaje que reciben los divisionarios de Santurce. La Gaceta del Norte nos da sus nombres: José Luis Gracia López, Martín Rodríguez Orozco y Francisco Umaran Salcedo. El mismo día la Jefatura Provincial de Milicias convoca a los excombatientes vizcaínos para el desfile que se celebrará al día siguiente.

«Terminado el desfile se romperán filas en la calle Ercilla, entregándose a los voluntarios de la División Azul que hayan concurrido y desfilado el justificante para el cobro de sus dietas.«

La fotografía publicada por Hierro era obra de Germán Elorza. Una parte del trabajo del reconocido reportero gráfico se conserva en varias instituciones públicas y privadas. Hemos encontrado la imagen de la que hablamos en el archivo de la Fundación Popular de Estudios Vascos.

Fondo Germán Elorza, archivo FPEV.

Con la imagen original podemos fijarnos en lo variado de la uniformidad: emblemas alemanes, camisas azules, guerreras, boinas rojas, gorras de la Wehrmacht, alguno de paisano, un uniforme del Frente de Juventudes… El grueso de los hombres habrán llegado en la expedición del 16, pero probablemente haya alguno del I Batallón de Retorno, llegado unas semanas antes.

La Gaceta del Norte: 20/06/1942

4 de enero, un falangista olvidado: José Francisco Quijano.

En años anteriores hemos dedicado artículos a identificar, entre los dos centenares de asesinados el 4 de enero de 1937, a las víctimas falangistas.

Recogimos los nombres, los datos y, en muchos casos, las caras de 19 falangistas vizcaínos. Pero, probablemente por centrarnos en Vizcaya, omitimos uno de los asesinados en la Casa Galera, natural y vecino de Santander: José Francisco Quijano González Camino.

Francisco Quijano

Quijano nació en Santander en 1916. Se afilió a Falange en Madrid, donde estudiaba ingeniería de minas. Había militado en el carlismo cántabro. Su padre era caballero de Calatrava e industrial. En agosto de 1936 huyó a Bilbao, donde pretendía esconderse más fácilmente que en su ciudad natal; siendo detenido al mes siguiente. El 4 de enero de 1937 fue asesinado en el asalto a la casa Galera junto a otras cinco decenas de presos, al menos 5 de ellos falangistas.

Semblanza de Quijano en la prensa cántabra de posguerra
ABC: Quijano acompañando a votar a unas religiosas.

Antes de las JONS II.

Hace dos años publicamos un artículo sobre los meses previos a la constitución «oficial» de las JONS en Bilbao en octubre de 1933. Hoy traemos un episodio desconocido de esos primeros jonsistas vizcaínos.

La madrugada del 10 de septiembre de 1933 un numeroso grupo de jóvenes pintaba consignas políticas de corte fascista en la carretera de Castrejana, en las afueras de Bilbao. El día siguiente, domingo, iba a pasar por allí una prueba motociclista, con previsible afluencia de público. El lunes el Partido Comunista y la CNT habían convocado una huelga obrera. Unos sindicalistas tuvieron la misma idea que los primeros: usar el recorrido de la carrera para hacer propaganda. Según la prensa, los huelguistas avisaron a la policía al ver la propaganda fascista.

Subida de Castrejana, II Tourist Trophy.1933

El diario del PSOE, El Socialista, lo contaba así el día 12 de septiembre:

«Detención de varios fascistas.

BILBAO, 11.-A la una de la madrugada del domingo, unos guardias municipales observaron que en la carretera de Castrejana un grupo de unos quince o veinte individuos se dedicaba a pintar en el suelo inscripciones subversivas. Les dieron el alto y los pintores se dieron a la fuga, no obstante lo cual los guardias lograron detener a cinco de aquéllos, que dijeron llamarse Angel Hernández Fernández, de cuarenta y un años; Mauro Alvarez Izaga, de diez y siete; Nicolás Sanz Martínez, de veintiséis; Nicolás Perelles Verano, de diecinueve, y José Ramón Fernández, de veintiuno. A los dos últimos les fueron ocupadas sendas porras de alambre, forradas y con una bola de plomo en la punta. Fueron conducidos a la Inspección de Vigilancia, a disposición del gobernador, y luego ingresaron en la cárcel.

Las inscripciones decían : «El fascio está a la puerta. Viva España». La denuncia la formularon unos sindicalistas que habían acudido a Castrejana para fijar pasquines, y se encontraron con las inscripciones antes citadas.

A última hora fué detenido un hermano del conocido abogado don Enrique Iruega, afiliado al Partido Nacionalista Español.»

El Noticiero Bilbaíno informó de la detención posterior de Luis Iruegas y del ingreso de todos los detenidos en la prisión de Larrinaga a la espera de ser puestos a disposición judicial.

De los detenidos tenemos escasa información. Mauro Álvarez Izaga estuvo entre los paisanos que se ofrecieron a las autoridades para ayudar a mantener el orden en los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, siendo condecorado por ello. También fue detenido en abril de 1936 junto a un numeroso grupo de falangistas. Por su parte Nicolás Perelles Verano (o Perella) figura entre los condecorados con la medalla de la Vieja Guardia en 1943 y era uno de los primeros jóvenes reunidos entorno a las nuevas ideas en 1932 como vimos en el artículo citado al principio. De Antonio Hernández Fernández, Nicolás Sanz Martínez y José Ramón Fernández no podemos aportar ningún dato. Vemos que al menos dos de los detenidos formaron posteriormente en las filas de Falange. La participación de Luis Iruegas, hermano del líder local del PNE, hace sospechar de la filiación albiñanista de los detenidos.

Cinco años y medio después, con la guerra a punto de acabar, el 13 de febrero de 1939, el diario falangista Hierro publica un artículo sobre los primeros pasos de las JONS y su fusión con Falange. El artículo se hace con información del jonsista de primera hora y posterior jefe provincial Felipe Sanz Paracuellos, quien debía conocer de primera mano los acontecimientos.

Detalle del artículo: Hierro:13/02/1939.

«LAS JONS EN BILBAO.

También en Bilbao unos pocos camaradas sienten las consignas del movimiento, estudiantes casi todos, salvo alguna excepción, comenzando a actuar con el mayor entusiasmo y enfrentándose con nuestros poderosos enemigos. Siguiendo, pues, las normas del movimiento, y donde se proclamaba la preferencia de la acción directa, se comenzó a actuar, llenando todo el circuito de Castrejana, donde se celebraba una prueba motorista, en septiembre del 33, con inscripciones de ¡Viva el Fascio!, ¡Viva España!, etc., originándose los primeros choques con los rojo-séparatistas, en este caso representados por la C. N. T., que denunciaron a nuestros camaradas, algunos de los cúales fueron encarcelados por los esbirros gubernamentales.«

Según Sanz, la acción habría sido jonsista, aunque nos inclinamos a pensar que había también albiñanistas con ellos, máxime cuando las JONS no tenían aún en la ciudad una mínima organización.

Hernando Calleja García: de condenado a muerte por la justicia de Franco a líder deportivo.

La edición del Boletín Oficial del Estado del 9 de junio de 1938 informaba del destino asignado a una nueva promoción de alféreces provisionales. El joven Hernando Calleja García era asignado a la División 84.

Un año antes, el 18 de septiembre de 1937, Calleja declara ante el juzgado militar de Santander. Desconocemos el motivo de la declaración, pero sí los datos identificativos que aporta: 20 años, natural de Orduña (Vizcaya) y perteneciente a la Falange de Valladolid. Vemos pues que Calleja es uno de los jóvenes vizcaínos que desplazados a otras ciudades (especialmente Madrid y Valladolid) para realizar sus estudios universitarios, participan en el desarrollo de la Falange y , especialmente, del SEU. En anteriores ocasiones ya hemos señalado la importancia de estos jóvenes al transmitir las nuevas ideas falangistas entre sus amistades durante los periodos vacacionales. En el caso de Calleja, podemos afirmarlo porque tras la guerra ostentó el cargo de subdelegado provincial de la Vieja Guardia en Valladolid, lo que demuestra su afiliación anterior al conflicto.

Hernando Calleja fue herido de gravedad en la guerra, perdiendo su pierna izquierda y sufriendo otras lesiones, que le valieron el ingreso en el cuerpo de mutilados permanentes del Ejército. En 1939 formó parte de la delegación vallisoletana en el traslado de los restos de José Antonio, desde Alicante a El Escorial. En 1942 ocupaba el cargo de Secretario Provincial del partido único en Valladolid. Y es en este momento cuando acontecen los sucesos de Begoña, que tratamos aquí siguiendo el relato de «Franquistas contra franquistas«, de Joan María Thomás. Los falangistas vizcaínos piden ayuda a Valladolid para contrarrestar la disidencia interna carlista que había dado muestras de descontento. Ante la previsión de incidentes en una misa de carácter carlista en la Basílica de Begoña, acuden un puñado de falangistas desplazados a reafirmar las consignas oficiales del momento, acabando en caos. Los carlistas responden violentamente a los falangistas, uno de los cuáles lanza una granada, lo que aumenta la violencia. Calleja casi es linchado por la multitud. El lanzamiento de la granada es juzgado por un tribunal militar al considerar el general Varela, presente en Begoña, que el ataque había sido hacia su persona.

Hernando Calleja, década 1960: http://www.piraguaspalmaroma.com/

En el rápido juicio militar que se celebra en las semanas siguientes, se establece que la granada fue lanzada por el falangista Domínguez justo después de que Calleja levantara la muleta, que estaba usando para defenderse de sus agresores. Fue considerado como una señal por el tribunal militar. Esto les vale a ambos la pena de muerte, siendo condenados el resto de falangistas a penas de entre 10 y 20 años. Domínguez, héroe de la Falange, fue fusilado el 1 de septiembre en la cárcel de Larrinaga. Calleja finalmente tuvo más suerte. Franco usó su prerrogativa bajando su pena a la inmediata inferior, evitando el fusilamiento, citando su condición de Caballero Mutilado.

Domínguez pasaría al imaginario de un falangismo disidente que nunca llegaría a despegar, por lo menos hasta el final del régimen. Mientras, Calleja y sus compañeros tuvieron una situación penitenciaria bastante favorable, siendo finalmente indultados y borrados sus antecedentes en 1945, permitiéndoles volver a desempeñar cargos en el partido.

Hernando Calleja trabajó como inspector de trabajo, abogado y profesor mercantil; pero es recordado sobre todo por su relación con el deporte del piragüismo, uno de los pocos que podía practicar faltándole una pierna. Recordemos que el deporte aficionado dependía del Partido a través de la Delegación Nacional de Deportes. En 1950, y organizado por el SEU, un grupo de piragüistas entre los que está Calleja, emprenden una travesía en piragua desde Palma de Mallorca hasta Roma, en un hito nunca repetido. Dieron así un fuerte impulso a un deporte que dependía entonces de la Federación de Remo. En 1959 se crea la Federación Española de Piragüismo, siendo Calleja elegido su presidente, cargo que desempeñaría hasta 1977.

Hernando Calleja (con muletas). Roma, 1950: http://www.piraguaspalmaroma.com/

El buen hacer de Calleja al frente de la Federación consiguió sentar las bases de los éxitos actuales.

La Falange en China, un asunto vasco.

Con un blog dedicado a un tema determinado a veces surgen historias interesantes de las que no tratas por quedar fuera del objeto de estudio al que dedicas tus investigaciones.

Hace tiempo supimos a través de los trabajos del historiador Florentino Rodao del papel que jugaron los pelotaris vascos residentes en China en la organización de la Falange Exterior en aquel país. Hemos comprobado en el Archivo Eclesiástico Histórico de Bizkaia que el principal protagonista de esta historia, el empresario pelotístico Teodoro Jáuregui Ituarte, era vizcaíno. Fue bautizado en Algorta en agosto de 1894. Su naturaleza vizcaína nos sirve como excusa para hablar del tema y recoger la poca información que hemos encontrado.

Teodoro Jauregui. Archivo China-España.

Juan Antonio Zulaika, autor del blog Zulaika`s Txik-Txak, recoge en su artículo «Luz sobre los frontones en Egipto» la historia previa de Teodoro Jáuregui, aunque sitúa su nacimiento en Marquina hacia 1880. Tras jugar como pelotari en el País Vasco, en Madrid y en América, se establece ya retirado en Egipto en 1925 donde, con el dinero de su pareja, la vascofrancesa Marga d’Andurain, revitaliza los frontones de El Cairo y Alejandría.

Allí conoce al francés Félix Bouvier, banquero en la concesión francesa de Shanghái, con el que da el salto a China; abriendo el Auditórium, el Jai alai de Shanghái, en 1930. Posteriormente pasa a controlar también el frontón de la concesión italiana de Tientsin. Las concesiones eran pequeños territorios chinos controlados por las potencias occidentales y Japón.

Teodoro Jáuregui, junto a sus pelotaris. Archivo China-España.

Según la información recopilada en el Archivo China España 1800-1950 de la Universidad Oberta de Catalunya, la pelota en Shangai estaba en el centro de la vida social: el Jai alai publicaba una revista, la llegada de nuevos pelotaris era un acontecimiento e incluso las fichas que se usaban para jugar en el frontón eran aceptadas en todos los establecimientos de la ciudad. Los pelotaris hacen dinero, que invierten en negocios locales. Todo esto se explica por la pasión por el juego de los chinos. Las apuestas son la base de toda esta situación. Detrás de la cancha se esconden las mafias locales que controlan el juego.

Novela sobre los vascos en China. Archivo China-España.

Y es aquí donde tomamos el relato de Florentino Rodao en «Falange en Extremo Oriente, 1936-1945«: Jauregui funda la Falange en China tras el estallido de la Guerra Civil, encuadrando a los pelotaris bajo su mando, nombrando delegados en Shanghái y Tientsin, dedicándose a recaudar fondos para el bando sublevado y a apoyar a la colonia española a través de Auxilio Social. Tras el fin de la Guerra, en 1941 es nombrado cónsul en Shanghái el falangista Álvaro de Maldonado, procedente de Filipinas. Maldonado apoya a los falangistas locales, los pelotaris, en sus crecientes reivindicaciones laborales frente a su empresa, el frontón del líder falangista Jauregui. Éste nombra al jefe local de Tientsin Julio Ybarrolaza delegado en China para intentar controlar a los pelotaris de Shanghái. Y a partir de este momento los conflictos laborales de los pelotaris en un Shangai en guerra y ocupado por los japoneses pasan a ser conflictos internos de la Falange, lo que al fin lleva a su desaparición en el país. En el medio la autoridad diplomática española intentaba poner paz entre las partes, evitando la intervención de los ocupantes japoneses.

Celebración de la victoria en España, 1939. Archivo China-España

Mientras esto sucedía, Jauregui había pasado a Manila, ciudad muy castigada en la Guerra por japoneses y norteamericanos. En la posguerra le encontramos en Canarias, donde gestiona el frontón de Las Palmas, muriendo en las islas en los años 60, al parecer, sin ninguna actividad política.

Falangistas condecorados por la República. Bilbao, octubre 1934.

La Segunda República condecoró a varios falangistas bilbaínos. Algo que a priori resulta tan chocante tiene una explicación sencilla.

Hace unos años publicamos en este mismo blog un pequeño artículo, que reproducimos a continuación, sobre la participación falangista en la lucha contra el estallido revolucionario de octubre de 1934 en Bilbao y que nos sirve como introducción al tema que tratamos hoy.

«El  4 de octubre de 1934 se reformó el gobierno de la República nacido de las elecciones de noviembre de 1933. Los radicales de Lerroux dieron entrada a tres ministros de la derechista CEDA, el que había sido partido más votado. Este cambio de gobierno, considerado como un viraje hacia el fascismo, fue usado como excusa por parte de la izquierda para iniciar al día siguiente un movimiento revolucionario que tendría un doble epicentro en Asturias, con la revuelta minera, y en Barcelona, con la proclamación de la “República Catalana dentro del Estado Federal Español”, por parte de la Esquerra. La zona que le siguió en importancia a Asturias y Cataluña, fue el País Vasco, donde las fuerzas obreras de izquierda declararon la Huelga General Revolucionaria.

No se trató de un movimiento espontáneo y los preparativos no pasaron desapercibidos. El gobernador civil de Vizcaya, Ángel Velarde, había ordenado el repliegue de la Guardia Civil de sus cuarteles de la zona minera a la orilla fabril de la ría, lo que dejaría a los huelguistas el control de poblaciones como La Arboleda, pero de esa forma evitó que la producción industrial de Barakaldo y Sestao cayera en manos de los huelguistas. Medidas como ésta abortaron el movimiento vizcaíno en sus inicios, antes de que se declarase el Estado de Guerra la noche del 6 al 7 y el control pasase a manos militares. A pesar de ello, se produjeron 22 muertos en la provincia, 16 de ellos en la capital.

Al militarizarse la situación, son muchos paisanos los que se presentan en los cuarteles para colaborar con las fuerzas militares a reducir a los huelguistas. En Bilbao hay voluntarios de todo el espectro derechista, salvo del nacionalismo. Aunque en algunos casos no se haya mencionado esta participación, hubo colaboración falangista en varios puntos del país, como en Gijón, Pravia, León, Arija, Villagarcía, Torrelavega, etc. y también en Bilbao. Florencio Milicúa, jefe de la primera línea bilbaína, se presentó en el cuartel de Garellano junto a otros militantes hasta sumar 64 voluntarios que, unidos a los voluntarios del Partido Nacionalista Español de Albiñana, formaron la primera compañía del primer batallón de voluntarios. Los falangistas sufrieron dos heridos, uno en la Estación del Norte y otro en la Casilla. Considerando dichos lugares parece que estas fuerzas auxiliares fueron destinadas a la custodia de instalaciones públicashttps://azulbilbao1933.wordpress.com/2015/09/10/octubre-1934-la-participacion-falangista-en-bilbao/

Mientras se producían tales hechos, en Madrid se celebraba el Congreso de Falange Española de las JONS, que reunía a los principales líderes del partido, incluido al jefe provincial vizcaíno Felipe Sanz. El Congreso fue abruptamente finalizado y los falangistas madrileños se echaron a la calle, arrastrando a una multitud, para mostrar su apoyo al gobierno, dejando para la historia una de las imágenes icónicas de la Falange.

elmunicipio.es

El recién elegido Jefe Nacional, José Antonio Primo de Rivera, ordena la colaboración con las autoridades republicanas. Como vimos en su día, en Bilbao el entonces jefe de Primera Línea Florencio Milicúa lidera al grupo de falangistas bilbaínos que se presentan en el cuartel de Garellano.

Más de un año después, en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra del 17 de noviembre de 1935 se publica una lista de civiles condecorados por su actuación de apoyo al Ejército en los sucesos revolucionarios. Dos son las condecoraciones otorgadas: la Cruz de la Orden del Mérito Militar, de tercera, segunda y primera clase; y la Cruz de Plata de la Orden del Mérito Militar; ambas con distintivo blanco.

Cotejando el listado de condecorados, que superan ampliamente el centenar en el caso bilbaino, podemos identificar a varios conocidos falangistas como el propio Florencio Milicúa Inza, quien sería posteriormente Secretario Local del partido; Alberto Cobos, próximo Jefe provincial; o Hilario Astorqui, jefe local de Guecho.

También fueron condecorados Marcos Echeita Monasterio, a quien dedicamos un artículo; Juan José Puras; Felix Uriarte Landaluce, quien en dichas fechas aún pertenecía al Partido Nacionalista Español; y Manuel Aurelio Feliú Rubio, herido durante su participación y condecorado por el partido con el Aspa Roja. Todos ellos fueron asesinados en la guerra. Los dos primeros en los asaltos a las prisiones de enero de 1937. Uriarte fue «paseado» y su cadáver tirado en una cuneta en agosto de 1936, como ya vimos en el artículo que le dedicamos, y Feliú fusilado, dado por muerto y rematado en el hospital, en San Sebastián los primeros días de la Guerra.

Otros condecorados falangistas fueron Julio Báscones Pérez quien posteriormente fue multado por proteger la venta del periódico Arriba, y que durante la Guerra obtendría el grado de alférez; y Julio Mora Alvarado, también multado por proteger la venta de la prensa azul y que había sido detenido en abril de 1935, en ambos casos junto a Juventino Benito Benito. Por su parte, Mauro Álvarez Unzaga ha de ser el Mauro Álvarez Izaga detenido en septiembre de 1933, con 17 años, por pintar en una carretera la inscripción: «El Fascio está a las puertas» y, posteriormente, ya como falangista, detenido en abril de 1936. En esta última ocasión, junto a él fue detenido el también condecorado Juan Herrán (o Herranz) Angulo.

Vicente Gómez Alonso pertenecía a Falange Española desde su fundación, como declara en la Causa General en calidad de antiguo afiliado al partido. También condecorados fueron los hermanos Nicolás y José Manuel Berastegui Guerendiain, a quienes ya dedicamos un artículo en su día, junto a su hermano Eduardo.

Cotejando listados, comprobamos que los condecorados Tomás García Garayo y Santiago Llasera Adán de Yarza recibieron tras la guerra la Medalla de la Vieja Guardia. Asimismo, en el listado de afiliados publicado en la tesis doctoral de Iñaki Fernández Redondo, se recoge la militancia de Ricardo Santaló Jiménez-Bretón.

A todos los falangistas nombrados hasta ahora se les concedió la Cruz de Plata, y por la edad y el perfil suponemos que formaban parte de los civiles que fueron movilizados y estuvieron en las calles. Con la Cruz de la Orden del Mérito Militar de primera categoría fueron condecorados José María Valdés Larrañaga, quien sería el jefe provincial de Falange justo antes del inicio de la guerra; y el abogado Enrique Iruegas Múgica, líder de los albiñanistas locales. Iruegas defendió en los juzgados a varios falangistas y terminó, según Fernández Redondo, ingresando en Falange.

Félix Uriarte (en segundo término) y Enrique Iruegas flanqueando al doctor Albiñana. Bilbao, 1935

Entre las decenas de condecorados bilbaínos hay otros relacionados con Falange, como José María de Areilza, colaborador de Ramiro Ledesma en las JONS. También encontramos un buen números de nombres que eran, dada la coincidencia de apellidos, hermanos de falangistas: Laureano Alonso Vernales, Luis María Ruiz Bravo, Luis Picó Rodríguez, Santiago Martínez de las Rivas o Ramón Fernández Cela.

La foto en su contexto: Misa por José Antonio, 1943.

Foto de Germán Elorza. Archivo Histórico de Euskadi. Gobierno Vasco

Hoy traemos una fotografía de Germán Elorza, fotoperiodista del diario Hierro que durante décadas retrató la vida social, deportiva, cultural y política bilbaína. Su archivo fotográfico fue olvidado tras su muerte. En la actualidad parte se ha recuperado y se reparte entre varias instituciones, entre las que destaca el Archivo Histórico de Euskadi. A pesar de los múltiples errores, que esperemos vayan subsanándose, una parte de esos fondos es consultable online.

En la descripción que el Archivo da de la imagen puede leerse: «Fotografía vista de un féretro cubierto con una bandera de España y custodiado por hombres con uniforme militar en un funeral con honores celebrado en el interior de la Iglesia de San Vicente Mártir en Bilbao y que podría ser el del Gobernador Civil de Vizcaya Genaro Riestra.«

Al leer la descripción surgen las dudas, Riestra murió en 1957 y esta instantánea parece anterior. Los hombres que hacen guardia no visten uniforme militar, si no falangista. Por no hablar de la altura a la que está situado el féretro, que no es funcional; pareciendo algo simbólico, un túmulo o catafalco.

Sobre el pecho de los hombres que montan guardia, llama la atención la Medalla de la Vieja Guardia. Ésta no comenzó a concederse hasta 1942, por lo que la foto no puede ser anterior a esa fecha. La Vieja Guardia, los militantes de Falange con anterioridad a la guerra, cobraban especial protagonismo en dos fechas: el 29 de octubre, aniversario de la fundación del partido, y el 20 de noviembre, fecha en la que había fallecido José Antonio Primo de Rivera.

El carácter funerario de la ceremonia sugiere un 20 de noviembre. Comenzamos a buscar y rápidamente obtenemos un resultado. La fotografía de la que hablamos (realmente una tomada un instante antes) se publicó en el diario Hierro, el 20 de noviembre de 1943.

Hierro: 20/11/1943

Se trata de una misa funeral por José Antonio celebrada en la basílica de Santiago, la actual catedral de Bilbao. Escolta el túmulo funerario una guardia de honor de la Vieja Guardia. Este acto se enmarca en un programa de actos fúnebres y conmemorativos celebrados en toda la provincia en el que participan todas las secciones del partido. Dos de los camisas viejas portan en su manga lo que parece el parche de excautivos. Cotejando sus caras con la orla de excautivos bilbaínos hemos podido reconocer a uno de ellos: Saturnino Barreiro Veiga, marino de Guecho y combatiente en las Banderas de Falange según la tesis de Fernández Redondo.

Falangistas asesinados en los buques prisión (y II): El Cabo Quilates.

CABO QUILATES.

El Cabo Quilates estaba anclado en la dársena de Portu, en Baracaldo, donde una cruz aún recuerda a los presos ejecutados. En este buque se asesinó al menos a 92 personas, especialmente el 25 de septiembre y el 2 de octubre de 1936. Hemos encontrado a 8 falangistas entre ellos.

Cabo Quilates, foto: buques.org

Jorge Barrie y Sánchez del Cueto.

Jorge Barrie pertenecía a una familia catalana afincada en Guecho, había nacido en Barcelona. Era estudiante y alférez de complemento en el Regimiento Garellano. Tenía 22 años cuando fue asesinado el 25 de septiembre de 1936. En el formulario que contestó el Ayuntamiento de Guecho para la Causa General figura como miembro de Falange Española.

Jorge Barrié, imagen de su recordatorio.

Juan Antonio y Ramón Ybarra Villabaso.

Recordatorio de los hermanos Ybarra Villabaso. billetesmunicipales.com

Ya hemos dedicado una entrada en el blog a los hermanos Ybarra Villabaso y a sus padres. Afiliados a las JONS desde el primer momento junto a sus primos Ybarra Bergé. De su activismo da muestra su detención en abril de 1936, junto a elementos destacados del partido.

Fueron asesinados junto a otros tres miembros de la familia Ybarra y al padre Matías Lumbreras el 25 de septiembre. Tenían 18 y 19 años. Su madre Pilar se ocupó tras la guerra de la Sección Femenina vizcaína.

José María Polanco Fernández.

José María Polanco, en la orla de Portugalete.

José María Polanco era natural de Logroño. Su familia estaba afincada en Guecho. Colaboró en la organización de la Falange de Portugalete, figurando en la orla de caídos de esta localidad. Fue asesinado el 1 de octubre de 1936. Tenía 18 años. Una de sus hermanas fue enfermera en la División Azul.

Causa General, asesinados de Guecho: Barrie, los Ybarra Villabaso y Polanco pertenecientes a F.E.

Emilio Rojí Zuazo.

Emilio Rojí era natural de Baracaldo y topógrafo de profesión. Tenía 35 años en el momento de su muerte, el 25 de septiembre, y estaba casado. Antiguo miembro de la Unión Patriótica, llegó a ser nombrado jefe municipal de bomberos durante la monarquía, siendo cesado por el ayuntamiento republicano en abril de 1931. Al conocer la noticia, Rojí disparó al hombre que creía culpable e intentó suicidarse con la última bala, quedando malheridos ambos. En 1932 fundó un semanario político filofascista de difusión local, que fue rápidamente clausurado. Fue el líder de la Falange baracaldesa.

Rojí, en la orla de Baracaldo.

Ángel y Lorenzo Benito González Miranda.

Los hermanos González Miranda, en la orla de Bilbao

Los hermanos González Miranda eran hijos de Ramón González Olaso, fundador de Falange Española en Bilbao, y líder de la antigua Unión Patriótica. Su padre estaba preso en el Cabo Quilates cuando fueron asesinados, el 2 de octubre de 1936. Él sería asesinado en enero de 1937, en los Ángeles Custodios.

Matías Lumbreras Zubero.

Junto a los Ybarra fue asesinado el padre Matías Lumbreras, coadjutor en Usánsolo (Galdácano). Era natural de la provincia de Palencia y tenía 37 años en el momento de su muerte, el 25 de septiembre. Su agonía fue especialmente horrible. Echeandía lo califica como carlista, y nunca se le ha identificado como falangista. Sin embargo, contamos con el testimonio de Florencio Milicúa, conocido falangista en Bilbao, entrevistado para el libro «Testimonio de Manuel Hedilla». Según Milicúa: «Teníamos militantes, escasos, en villas y pueblos. Así, en Galdácano, donde había una JONS a la que perteneció un sacerdote. Bajo el gobierno de Euzkadi fue torturado y muerto en el barco-prisión Cabo-Quilates«. La persona de la que habla no puede ser otro que Lumbreras, no fue asesinado ningún otro religioso de Galdácano.

El padre Lumbreras, imagen de «La persecución roja en el País Vasco».

Falangistas asesinados en los buques prisión (I): El Altuna Mendi.

ALTUNA MENDI.

Cuando tras el fracaso del alzamiento militar en Vizcaya se comienza a detener a militantes de partidos políticos contrarios a la República, la cárcel provincial se ve rápidamente desbordada. Ante este hecho, el Gobierno Civil convierte en prisión dos barcos anclados en la ría, que luego serían tres. El Altuna Mendi estaba fondeado en la ribera de Axpe, en Erandio. En él 31 presos fueron ejecutados extrajudicialmente, 29 de ellos el día 25 de septiembre de 1936. 9 eran falangistas o tenían estrecha relación con Falange.

La matanza del 25 se produjo después de un bombardeo de la aviación franquista, lo que siempre se aduce, quizás a modo de justificación. Este hecho viene produciéndose desde desde el primer día. Adjuntamos un documento autoexculpatorio de los guardianes, con ese mismo argumento.

Lo cierto es que los miembros del Gobierno de Euzkadi, constituido unos días después, quedaron tan horrorizados con la imagen que podían dar esas muertes en el exterior, que poco después se trasladó a los presos a la ciudad, donde creían que iban a estar más seguros.

Documento exculpatorio de los guardianes. EAH-AHE

Eleuterio Luis Iturmendi Mayor.

Recientemente hemos dedicado una entrada a la tormentosa vida de Eleuterio Iturmendi. Procedente del albiñanismo, en algún momento pasó a formar parte de Falange. Como vimos fue el primer asesinado en el Altuna Mendi el 31 de agosto.

Eleuterio Iturmendi, orla de Bilbao.

Francisco Echarri Vidarte.

Francisco Echarri Vidarte era natural de Baracaldo, vivía en Bilbao y contaba con 29 años en el momento de su asesinato. Profesionalmente era moldeador «jornalero», es decir, trabajador precario. Echeandía le define como falangista.

Francisco Echarri, orla de Bilbao.

Narciso Sáenz de Santamaría Roldán.

Narciso nació en Bilbao el 30 de octubre de 1911, por lo que tenía 24 años cuando fue asesinado, el 25 de septiembre de 1936. De condición humilde, trabajaba como impresor. Estuvo afiliado a Renovación Española, pasándose a Falange posteriormente. Se sacó la licencia municipal de vendedor de periódicos para vender la prensa falangista, venciendo así las trabas que ponían las autoridades. Se le dedicó una calle en el barrio de Irala.

Leandro González Inchausti.

Leandro González, orla de Baracaldo.

Leandro González Inchausti tenía 21 años y era empleado. Soltero, vivía en Baracaldo con su madre viuda. Afiliado a FE de las JONS, fue detenido el mismo 18 de julio de 1936 en la estación de tren. Fue asesinado el 25 de septiembre de 1936.

Declaración de Rosario Inchausti, madre de Leandro González. Causa General.

Pedro Pérez Zorrilla.

Ya hablamos de Pedro Pérez al tratar de la Falange de Portugalete. Procedía de Renovación Española y fue, junto a José Antonio Rubín de Celis, el organizador del grupo local. Tenía 22 años y era estudiante. Había sido seminarista y por ello le apodaban «El cura». Fue asesinado el 25 de septiembre. Tras su muerte fue condenado en rebeldía a 20 años de prisión junto a varios líderes falangistas y posteriormente procesado junto a los falangistas de Portugalete. Su hermano Santos, de 17 años, fue detenido y procesado por intentar pasarse a zona nacional.

Pedro Pérez Zorrilla, orla de Portugalete.

Antonio Retuerto Pagazaurtundua.

Antonio era farmacéutico en Portugalete. Había sido fiscal municipal y era hijo del que fuera alcalde con la Dictadura de Primo de Rivera. Su familia, pues, era un pilar del ambiente derechista y monárquico portugalujo. Fue asesinado el 25 de septiembre a los 28 años. En el proceso que tras su muerte las autoridades judiciales republicanas abren a la Falange de Portugalete se le incluye entre los afiliados al partido, a pesar de que varios declarantes le exculpan de ello. Nos inclinamos a pensar que no llegó a afiliarse, manteniendo relaciones de colaboración y amistad con los falangistas del pueblo, varios procedentes de las filas monárquicas.

Antonio Retuerto, orla de Portugalete.

Benjamín Ruiz Ruiz.

Benjamín Ruiz, foto de Gogora.eus

Benjamín Ruiz, alias «Pititis», nacido el 31 de marzo de 1898, tenía 38 años y estaba casado cuando fue asesinado el 25 de septiembre. Era jornalero, lo que significa que trabajaba «a jornal», por días. Era el líder de los falangistas de Ortuella, localidad minera donde había conseguido organizar un grupo compuesto por parados y trabajadores precarios, atraídos por la promesa de colocación, aparte de por la ideología. Previamente a Falange había colaborado con Renovación y con el Círculo Monárquico de Las Arenas. Era conocido en la comarca, y ayudó a Felipe Sanz a buscar militantes en la vecina Gallarta. Estaba entre el grupo de elementos destacados de Falange, detenidos en abril de 1936.

Felix de Mingo Pozas.

Félix de Mingo, foto de Gogora.eus

De Mingo era natural de la provincia de Zamora, nacido el 29 de julio de 1904 y residente en Ortuella. Estaba casado y trabajaba como jornalero. Estaba entre el grupo de elementos destacados de Falange, detenidos en abril de 1936. Tenía 32 años cuando fue asesinado, el día 25 de septiembre.

Declaración de Estela Lodos, esposa de Mingo. Causa General.

Pedro Elorza Peña.

Pedro Elorza. Foto de Gogora.eus

Declaración de Bernardino Elorza, hermano de Pedro. Causa General.

Pedro Elorza nació el 13 de mayo de 1910 en Ortuella. Trabajaba como jornalero. Estaba entre el grupo de elementos destacados de Falange, detenidos en abril de 1936. Tenía 26 años cuando fue asesinado el 25 de septiembre. Su hermano Bernardino también estaba afiliado a Falange.

Mingo, Ruiz y Elorza entre los asesinados de Santurce-Ortuella. Causa General.

Cabe señalar que junto a Ruiz, Mingo y Elorza estaban detenidos en el Altuna Mendi otros falangistas de Ortuella. Nos estamos refiriendo en concreto a Manuel Cenicacelaya Bilbao y a José Ballesteros Rodrigo, quienes una vez presos, colaboraron con los milicianos desmarcándose de sus camaradas; como vimos en el artículo dedicado a los traidores a Falange. El primero fue condenado a muerte por los tribunales franquistas, aunque al final fue puesto en libertad en 1945. El segundo, condenado a 30 años, tampoco pasó mucho tiempo en prisión.


Para realizar este artículo hemos consultado la base de datos de fallecidos en la guerra civil confeccionada por Gogora, así como la Causa General y los fondos del Archivo Histórico de Euskadi (EAH-AHE). También la «La persecución roja en el País Vasco» del padre Echeandía, y la tesis «El proyecto fascista en el País Vasco (1933-1945)«, de Iñaki Fernández Redondo; y los artículos anteriores de este blog.

Los protagonistas: Eleuterio Luis Iturmendi Mayor.

El 11 de noviembre de 1931 se celebró en Bilbao el funeral por el sacerdote Francisco Inchaurraga, asesinado unos días antes en el pueblo minero de La Arboleda. En unos pocos días habían sido asesinados en Vizcaya 5 hombres de significación católica, algunos pertenecientes al nacionalismo vasco. Por su parte, las nuevas autoridades republicanas intentaban alejar las manifestaciones religiosas del ámbito público a base de prohibiciones y multas, lo que sería considerado un ataque por buena parte de la sociedad. El ambiente estaba caldeado.

Para favorecer la asistencia multitudinaria al funeral del sacerdote asesinado, los católicos pidieron a los comercios, oficinas, centros escolares, etc. del centro de Bilbao que cerrasen sus puertas. La iniciativa fue prohibida por las autoridades pero muchos la secundaron, aunque no de forma unánime. Algunos jóvenes apedrearon los escaparates de comercios que no habían cerrado siendo perseguidos por las fuerzas del orden. Uno de ellos, al verse acorralado disparó al aire antes de ser detenido. Se trataba de Eleuterio Luis Iturmendi Mayor. Según la policía, de 29 años, residente en Deusto y jornalero (hoy lo llamaríamos trabajador temporal) de profesión.

Eleuterio Iturmendi, «Ahora»: 13/11/1931

Eleuterio había tenido una breve carrera como boxeador que no había terminado de despegar, con 11 combates (4 victorias) en cuatro años, el último de ellos en octubre de 1927 (boxerlist.com) . Desconocemos su militancia política pero vemos a un hombre politizado hasta el punto de portar un arma un día en el que previsiblemente se iban a producir altercados.

Eleuterio Iturmendi, La Gaceta del Norte: 12/11/1931

Tras esta detención, nada más sabemos de Iturmendi hasta junio de 1933 cuando su nombre aparece de nuevo en la prensa, esta vez de forma destacada. El 9 de junio de 1933 Eleuterio paseaba junto a su novia Josefina Feijoo por la calle Cortes, en pleno «barrio chino» bilbaíno. La chica, gallega de 21 años, trabajaba como tanguista en uno de los múltiples cabarets de la zona, lo que motivaba los celos de Iturmendi. Siguiendo el relato de la prensa local, cuando se estaban despidiendo Eleuterio le disparó a su novia varios tiros por la espalda, provocándole la muerte. Al eco de los disparos acudieron las fuerzas del orden. Eleuterio viéndose atrapado comenzó un tiroteo en el que se detonaron más de 80 balas; hasta que, herido y sin munición, Iturmendi se entregó. La policía a duras penas consiguió evitar su linchamiento. Iturmendi al declarar dijo tener 31 años, ser mecánico de radios, natural de Bilbao y residir en la calle Belosticalle. El crimen del boxeador y la corista pasó a formar parte de la memoria colectiva local, probablemente como muestra de un Bilbao sórdido crecido a la sombra del Bilbao financiero e industrial.

El Nervión, 10/06/1933

Una vez más, desconocemos el recorrido judicial y la situación penal de Iturmendi, pero suponemos que entre el asesinato de su novia y el inicio de la Guerra Civil estuvo algún periodo fuera de la cárcel porque tras el fracaso del golpe en Bilbao se le encuentra preso en el barco prisión Altuna Mendi y no en la cárcel con los presos comunes como correspondería a un condenado por un crimen pasional.

En los listados publicados por el padre Echeandía, en su «La persecución roja en el País Vasco» (1945), Iturmendi figura como monárquico y albiñanista. Sí es cierto que los Legionarios de Albiñana tuvieron cierto predicamento entre hombres dispuestos a usar la violencia: veteranos de África, boxeadores, etc. Según Iñaki Fernández Redondo, en su tesis doctoral dedicada a la Falange vasca, los albiñanistas fueron integrándose en Falange. Fernández señala el caso de Iruegas y en este blog ya hemos hablado del de Uriarte. Parece que el caso de Iturmendi fue similar, pues su nombre aparece en el telón de los caídos vizcaínos de la Vieja Guardia. Es decir, la Falange vizcaína le consideraba uno de los suyos aunque no hayamos encontrado más rastros de su militancia.

«E.Iturmendi». Entrega de la medalla de la Vieja Guardia. Bilbao, 1942. Foto Elorza. Archivo Histórico de Euskadi

Eleuterio Luis Iturmendi Mayor inició una macabra estadística al ser el primer ejecutado extrajudicialmente en las prisiones flotantes de la ría. El Altuna Mendi estaba anclado a la altura de Baracaldo, por lo que el gobernador civil mandó en su representación al alcalde de la localidad fabril a que investigaseblo sucedido. El alcalde, Eustaquio Cañas Espinosa, del PSOE, remitió su informe (que se conserva en el Archivo Histórico de Euskadi) en el que describe la muerte de un preso desarmado de la siguiente manera:

«…que en el día de ayer, 31 de Agosto, fue requerido correctamente el detenido a bordo Eleuterio Iturmendi para que ampliara unas declaraciones con motivo de una confidencia recibida por la que se aseguraba que dicho individuo fué traficante de armas con destino a los fascistas, negándose a ello rotundamente y amenazando primero a dichos testigos y después intentando agredirles. Se intentó reducir al citado recluso y viendo que no era cosa fácil por su robusta complexión -ha practicado el oficio de boxeador – el miliciano Lucio Hormaechea se vio en la necesidad de hacer unos disparos al aire con el fin de amedrentarlo; lejos de apaciguarse el citado sujeto se enfureció de tal forma en plan de acometimiento que no tuvo otro remedio la fuerza que defenderse y llegar a la agresión personal, causándole la muerte a consecuencia de varios balazos.

Los hechos reseñados ocurrieron a les seis y cuarto de la tarde en el pitán de popa, sin que la restante población penal del buque llegase a enterarse de lo sucedido. También comparecieron ante el suscrito los Sargentos de milicianos que en dicho día se hallaban francos de servicio, don Luis Latorre y don Santiago González, quienes atestiguan la pésima conducta observada por el interfecto dentro del barco, hasta el extremo de que en diferentes ocasiones hubieron de llamar la atención al mismo por las faltas de disciplina e incorrección de que hacía objeto a los guardianes«.

Ese mismo día fueron asesinados en el Cabo Quilates el abogado José Larrucea y sus dos hijos; y el antiguo alcalde de Bilbao Gregorio Balparda.

Iturmendi, en la orla de «mártires y excautivos» de Bilbao