El campamento de Flechas Femeninas en Lequeitio.

Enero de 1935 puede considerarse el inicio de la presencia de mujeres falangistas en Bilbao, con el nombramiento de María Teresa Díaz de la Vega como delegada provincial. Desde entonces la presencia femenina en las filas falangistas fue creciendo lentamente. Cabe pensar que en un partido compuesto mayoritariamente por jóvenes, las chicas que se acercaban a la organización eran mayoritariamente novias, hermanas o amigas de militantes masculinos. En el primer acto de imposición en Vizcaya de la medalla de la Vieja Guardia, se convoca a 38 afiliadas anteriores a febrero de 1936.

Durante la guerra no nos consta que muriese ninguna afiliada vizcaína. El papel de las mujeres falangistas fue importante para la quinta columna vizcaína, haciendo labores de información y enlace. Al caer Bilbao, se articulan rápidamente las instituciones del Estado y del Partido, ya unificado este con los carlistas.

En nuestro territorio las mujeres carlistas eran numerosas y estaban muy bien organizadas, quedándose al margen de la Sección Femenina oficial. A estas tensiones hay que añadir las que se dieron entre la propia SF e iniciativas como Auxilio Social, que intentaron conservar su autonomía.

En este contexto, la Sección Femenina empezó su labor asistencial y formativa a través de múltiples iniciativas. Una de ellas fueron los campamentos. Un colaborador del blog ha recogido la historia de uno de ellos, el celebrado en el Palacio de Zubieta, junto a Lequeitio. Un palacio que había sido incautado a la propietaria por desafección, mientras que parte de su familia pertenecía a la Falange: Juan Llasera Adán de Yarza, medalla de la Vieja Guardia y Teniente de alcalde de Bilbao en los años 60, y su padre Francisco Llasera Roura, tesorero de FET tras la guerra y director de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao. Una vez más, se comprueba como, también en Vizcaya, las sensibilidades políticas eran variadas dentro de las familias.

EL CAMPAMENTO DE FLECHAS FEMENINAS EN LEQUEITIO

Una  de  las  iniciativas  más  difundidas  destinada  a  las  juventudes  durante  el franquismo fueron los campamentos y albergues femeninos de verano. Estos, a través de diversas actividades, perseguían el fin de formar niñas y jóvenes religiosas, sanas, útiles y abnegadas.

Estos campamentos y albergues, al igual que los de la rama masculina, tenían una duración de quince o veinte días y en ellos se practicaban, junto a la educación física, las distintas disciplinas, religiosas, políticas y culturales. A ellos asistían niñas de todas las regiones españolas y de diferentes clases sociales buscando la ineludible «unidad entre las tierras y los hombres de España».

También en el País Vasco se organizaron varios a partir de 1937, siendo los primeros campamentos en Vizcaya, a partir de 1938, los de Górliz, Lequeitio y Bakio. En este artículo me centraré en el campamento femenino de flechas de Lequeitio, que recibió el nombre de “San Miguel” en 1938 y “Ebro” en 1939, el cual estuvo ubicado en el Palacio Zubieta, perteneciente a la familia Adán de Yarza.

Aspecto general del Palacio Zubieta

Breve historia de la familia Adán de Yarza y del palacio de Zubieta

El apellido Adán de Yarza comienza a figurar en la historia de Vizcaya en el primer tercio del siglo XIV y su solar radicaba en Lequeitio. Fue una de las familias de la nobleza vizcaína asociada a la propiedad de la tierra. Entre los miembros destacado de dicha familia figuran Rodrigo Adán de Yarza que fuera secretario de los Reyes Católicos desde 1487, presidente de la Real Hacienda, de las Indias y de su Real Consejo y al que también se le sitúa en la conquista de Granada, Sevilla o en la defensa de San Sebastián. Fue también Almirante y Capitán General de las costas de Bizkaia, Guipúzcoa, Asturias y Galicia hasta Portugal. El de Antonio Navarro de Larreategui (1554-1624) que también cambiara su apellido por Adán de Yarza, secretario del Rey Felipe III, secretario de los reales archivos de Simancas y secretario del Príncipe Filiberto Manuel de Saboya, alcalde de Logroño y Señor de los Arcos, además de Preboste de Lequeitio como todos sus antecesores.

Otros propietarios del palacio fueron Carlos Adán de Yarza (1812- 1863), político liberal fuerista, alcalde de Bilbao y Diputado General de Bizkaia, que puso el mismo empeño en plantar árboles en Bilbao que en el jardín del Palacio de Zubieta ; Mario Adán de Yarza (1846- 1920) que también fue Diputado General de Bizkaia y compartió la pasión botánica de su padre y a él se le debe, tras una primera prueba en los jardines del Palacio de Zubieta, la introducción e inicio de explotación industrial del pino Radiata de Monterrey o pino Insignis en Vizcaya.

El palacio de Zubieta está situado en el término municipal de Ispáster, pero rodeado de tierras del municipio de Lequeitio. Tiene su origen en la Edad Media y en origen era una torre, de la que aún se conserva una de sus bases, que controlaba el camino hacia el interior de la ría y el pequeño puerto de Arropain. El Palacio de Zubieta ha sido siempre propiedad de los Adán de Yarza.

Fachada principal del Palacio Zubieta

Arquitectónicamente está inspirados en la corriente ruralista europea y en 1.716 Miguel Velez de Larrea manda construir el actual palacio con planos de Churriguera y maestros tan solventes como Abaria, Zaldua, Malaxbeitia, Amezua y Monasterio. Arquitectónicamente es un edificio desconectado de todo contexto urbano ; es un palacio rural aislado con contacto con la propiedad de tipo medio cercada de muros y comunicada con el exterior por dos puertas y por la vía fluvial. El emplazamiento responde evidentemente a una nueva mentalidad de la nobleza respecto al disfrute de la naturaleza. Este palacio responde a una tipología nada frecuente de clara influencia italiana. Es un edificio palaciego, exento, aislado, ordenado desde un patio interior. El esquema constructivo pasa por el anillo envolvente del espacio despejado interno, cuatro alas rectangulares abrazadas, alzadas en dos y tres alturas. La belleza del edificio actual y su incomparable enclave junto al río Lea, hacen que el Palacio de Zubieta esté catalogado como el palacio rural más importante del País Vasco.

Zubieta fue uno de los puntos de reunión preferidos en el Siglo XIX y principios del siglo XX cuando Lekeitio fue destino estival de la realeza. Isabel II se vio obligada a partir desde aquí a su largo exilio coincidiendo con una de las temporadas de verano y la emperatriz Zita de Austria lo frecuentaba todas las tardes para tomar el té. En dicho palacio la familia atesoró importantes obras de arte y de mobiliario antiguo, destacando entre ellas varias pinturas de Luca Giordano y tres retratos de varios miembros de la familia firmados por Goya.

La Guerra Civil y el Palacio de Zubieta

En el momento que estalla la Guerra Civil la propietaria del palacio era María Adán de Yarza y Mazarredo y en él residía algunas temporadas del año, acogiendo durante el periodo estival a varios familiares, entre ellos el matrimonio formado por Francisco Llasera Roura y Clotilde Adán de Yarza Gortázar y sus hijos, está última prima de la propietaria. En este punto hay que señalar que fue allí donde Fernando Llasera Adán de Yarza, joven miembro de la Falange vizcaína e hijo del citado matrimonio, fue detenido y conducido a Bilbao por, entre otros, un miembro de la familia Eiguren, familia asociada a los Adán de Yarza por relaciones tradicionales de servidumbre, tal y como se ya ha comentado en una entrada anterior de este Blog dedicada a él. Llasera fue encarcelado en la cárcel de Larrínaga, en Bilbao. Allí fue asesinado en el asalto que se produjo el 4 de enero de 1937. Tenía 18 años.

Fachada trasera del Palacio Zubieta

Hay que recordar que desde septiembre de 1936 el municipio de Lequeitio se había convertido en la principal zona defensiva de la costa. Como consecuencia, había aglutinado un destacado número de tropas, que desde mediados de septiembre convirtieron el Palacio de Zubieta en cuartel, primero de Acción Vasca y luego del Partido Comunista. María Adán de Yarza tuvo que abandonar su hogar precipitadamente, con la promesa de que “nada se estropearía en el Palacio”. Para salvaguardar el patrimonio,  la  Dirección  General  de  Bellas  Artes  del Gobierno de Euskadi retiró, antes del 13 de noviembre de 1936, objetos y enseres de varios edificios del municipio de Lequeitio, entre ellos del palacio Zubieta.

Caída Vizcaya, el 6 de noviembre de 1937, el Juzgado Especial de Incautaciones de Bienes número 4 de la provincia de Vizcaya dictó la incautación provisional de todos los bienes de María Adán de Yarza. La  incautación  se  dictó debido a su supuesta conducta política y social a  favor  del  Partido  Nacionalista  Vasco  y  contraria  al  nuevo estado, y su abogado le indicó que quedaría sin efecto  en  caso  de  que  justificase,  convenientemente,  que no era desafecta al régimen. No obstante, María Adán de Yarza se negó en repetidas ocasiones a volver a Bilbao, y se defendió a través de su abogado. Negó cualquier vinculación y actividad política, adujo motivos de salud que le impedían trasladarse y recordó que tenía  familiares  vinculados  tanto  con  el  PNV  como  con el nuevo régimen.

La inauguración del campamento

Es en estas circunstancias de incautación en las que se encontraba en 1938 el palacio, por lo que es elegido para acoger un campamento de verano de flechas femeninas, realizándose las tareas de acondicionamiento necesarias. Este campamento fue declarado nacional y estuvo agrupado ese verano en tres tandas, en las que se reunieron trescientas Flechas de las provincias de Vizcaya, Burgos, Toledo y Segovia. La primera tanda deI campamento empezó a funcionar el día 12 de julio y a él acudieron ochenta niñas, procedentes fundamentalmente de Burgos y de Vizcaya.

Cada niña pagaba en concepto de pensión dos pesetas diarias, y habiendo algunas que pertenecían a familias que por su modesta posición económica no podían costearse la estancia,  hubo plazas que pudiera llamarse de “becarias”, cuya pensión era satisfecha por personas entusiastas de la Institución y del Movimiento. La Casa Trueba y Pardo sostuvieron, por ejemplo, cinco plazas. La estancia era de 20 dias.

El domingo día 24 de julio de 1938 se realizó la inauguración oficial del Campamento de Flechas Femeninas, que para entonces ya estaba funcionando hacía doce días. A las cinco de la tarde fueron llegando las siguientes altas jerarquías del Movimiento y autoridades militares y civiles: secretario general de Falange Española Tradicionalista y de las J. O. N. S. y ministro de Agricultura, Raimundo Fernández Cuesta; jefe nacional de la Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., Pilar Primo de Rivera; regidora nacional de las Organizaciones Juveniles Femeninas, señorita Werner; gobernador militar de Vizcaya, general Lafuente; gobernador civil, señor Ganuza; alcalde de Bilbao, Careaga; secretario provincial de Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. de Vizcaya, Rebolledo; fiscal de la Vivienda, señor Goyoaga; jefe nacional de Industria, Areilza, ; jerarquías de las C. N. S.; de Milicias y otras autoridades civiles y militares.

Las citadas personalidades fueron recibidas y cumplimentadas por las autoridades locales, siendo ovacionadas por el vecindario de Lequeitio. Ante el ministro de Agricultura, Raimundo Fernández Cuesta; Pilar Primo de Rivera, autoridades y jerarquías del Movimiento, desfilaron las Organizaciones juveniles de la localidad, una sección de camaradas de Auxilio Social y la Sección Femenina de Bilbao, que se trasladó a Lequeitio en varios autobuses.

Terminado el recibimiento municipal se dirigieron seguidamente a la finca “Zubieta”, donde estaba instalado el Campamento Nacional para las flechas femeninas. El ministro Fernández Cuesta, Pilar Primo de Rivera y todas las autoridades y jerarcas pasaron a los jardines de la finca, donde estaban formadas las flechas femeninas con las señoras y señoritas que estaban a su cuidado.

Delante del palacio y alrededor de una de sus porterías se situaron en lugar preferente las autoridades, y en torno de ellas, el numeroso público que penetró en la finca. Sentadas en el césped se colocaron las niñas de la Colonia.

Amelia Azarola en la fachada principal del Palacio de Zubieta recibiendo a las autoridades. Fotos : semanario gráfico de reportajes.

La viuda de Julio Ruiz de Alda, Amelia Azarola Echeverría, jefe del campamento, pronunció un breve discurso de bienvenida. Empezó refiriéndose a José Antonio, pasó a continuación a exponer lo que es la vida en el campamento: milicia y obediencia, trabajo y jerarquía… Vida sencilla y austera. Terminó su discurso diciendo: “Ahora que sabéis esta labor, a los que nos aman les pedimos ayuda, y a aquellos que no nos aman, indiferencia; pero no admitiremos nunca la calumnia, la mentira. Nuestra juventud será la continuidad histórica de España y la plenitud de nuestro Imperio.”

Raimundo Fernández Cuesta interviene en el acto.

Seguidamente intervino Raimundo Fernández Cuesta ; a continuación, y bajo la dirección de la viuda de Ruiz de Alda, un grupo de flechas femeninas efectuaron ante las autoridades unos ejercicios gimnásticos. Seguidamente otro grupo cantó algunas canciones regionales y un romance, terminando cantando el “Cara al sol” y el “Oriamendi”.

Después, el ministro de Agricultura, Pilar Primo de Rivera y demás autoridades recorrieron las diversas dependencias del hermoso edificio. En la capilla se detuvieron unos momentos, procediéndose por el arcipreste de Lequeitio, señor Mardaras, a la bendición del oratorio, en el que a partir de aquél momento se oficiaría la misa.

Una vez terminada la visita a las distintas dependencias de la finca, se sirvió en los jardines un refresco. Como colofón de los actos celebrados, hubo una exhibición de circo por artistas niños, siendo del agrado de todos los asistentes la labor de los pequeños, que fueron cariñosamente aplaudidos. A las siete y media de la tarde se dieron por terminados los actos.

Izquierda: Amelia Azarola en la fachada del Palacio de Zubieta. Revista “Y”. Derecha: Pilar Primo de Rivera, y Amelia, viuda de Ruiz de Alda, saliendo de la finca después de visitarla.- Fotos : semanario gráfico de reportajes.

Funcionamiento del campamento

Como ya se ha comentado, la viuda de Julio Ruíz de Alda, que era médico, fue la jefa del campamento; le acompañaron como jefe administrativo, Amalia González, directora de las escuelas de Berástegui ; además dos profesoras de canto y música, Julia Castillo y María Rita Elías ; la profesora de gimnasia fue Carmen Morales ; y hubo también dos enfermeras. Actuó de auxiliar del campamento Clotilde Adán de Yarza, prima de la propietaria del palacio, que fue la que asumió la misión de su organización, como buena conocedora de la finca de sus antepasados. Además hubo varias colaboradoras de la Sección Femenina vizcaína para atender a las niñas.

El horario del campamento era el siguiente:

  • A las siete de la mañana, se levantaban las niñas.
  • A las ocho, y diariamente, se celebraba misa en la capilla de la casa. Asistiendo todas las Flechas e instructoras, la Jefe y el servicio. Al terminar, se izaba la bandera.
  • A las diez, cultura física durante cuarenta y cinco minutos.
  • Después, la playa, basta el mediodía.
  • Terminada la comida, descanso hasta las tres y media: durante este tiempo, las niñas escribían, leían las revistas de la Organización, cosían, etc.
  • De tres y media a cuatro y media, la Jefe leía el parte de guerra, haciendo comentarios sobre la importancia de los hechos de guerra y de las regiones conquistadas, relatando cuantos hechos heroicos se conocían realizados por los combatientes.
  • Después, conferencias sobre la doctrina nacional-sindicalista. Se les hablaba del Caudillo, de José Antonio, del Movimiento. Otras veces se impartían lecciones de Historia, de Higiene y de Puericultura.
  • Más tarde, hasta la hora de la merienda, cantos y bailes regionales.
  • De seis a ocho, paseo por el campo o la costa.
  • Se terminaba el día arriando la bandera y entonando el himno de Flechas.
  • Rezo del rosario, rogando por el Caudillo, por los muertos, por los prisioneros y soldados que luchaban en los frentes.

Como curiosidad de dicho campamento hay que citar que la tarde del día 22 de agosto de 1938 recibió la visita de cinco niñas marroquíes que recorrían España en esas fechas, invitadas por el Ministro del Interior, Prensa y Propaganda, Ramón Serrano Suñer.

 El verano de 1939 el campamento recibió la denominación de “Ebro” y fue inaugurado el 12 de agosto, aunque ya estaba operativo desde finales de julio. Estuvieron presentes el gobernador militar de Vizcaya, general Loriga; la delegada provincial de la Sección Femenina de la F.E.T. y de las JONS, Pilar Villabaso ; el inspector provincial del Movimiento Félix Bravo; el arcipreste del partido Juan Mardaras; el capellán de la colonia Juan Humbría; y el alcalde de Ispáster, Juan Barainca, entre otros. La jefa de la colonia fue Pilar Gil y la regidora María Cristina Lacruz ; Clotilde Adán de Yarza siguió ejerciendo de organizadora del campamento. En ese segundo verano el campamento acogió a más de 120 niñas de las provincias de Vizcaya, Logroño, Ciudad Real, Guadalajara y Cáceres.

El campamento tuvo una vida muy efímera, puesto que solamente los veranos de 1938 y 1939 tuvo actividad.  Al  poco  tiempo de cerrar la segunda campaña,  el  2  de  noviembre  de  1939,  el  Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas, que se hizo  cargo  del  extinto  Juzgado  Especial  de  Incautaciones, condenó a María Adán de Yarza, propietaria del palacio, a una sanción económica  de  100.000  pesetas  por  ser  políticamente responsable de hechos leves: por considerar probadas sus tendencias políticas cercanas al PNV y por su ausencia del país. A pesar de la insistencia de su abogado y apoderado para que regresara para gestionar de manera  más  efectiva  sus  bienes,  decidió  permanecer  en  Biarritz, donde fallecería poco tiempo después.  Siguiendo  sus  instrucciones,  y ya con sus propiedades devueltas, su  abogado  se encargó de acondicionar el Palacio de Zubieta para su uso privado, para lo que fue necesario realizar diferentes obras que llevó a  cabo  el  arquitecto  Emiliano Amann.

Hoy aún podemos contemplar el magnífico Palacio en todo su esplendor, el cual sigue siendo de propiedad de los herederos de María Adán de Yarza.

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Bibliografía consultada:

Prensa :

  • Diario Hierro
  • El Correo Español-El Pueblo Vasco y
  • La Gaceta del Norte

Publicaciones periódicas:

  • “Y” revista para la mujer nacionalsindicalista. N.º 8, 1938
  • Fotos : semanario gráfico de reportajes, nº 75, 6 agosto 1938

Artículos:

MUÑOZ FERNÁNDEZ, Francisco Javier. María Adán de Yarza: una historia de guerra, arte y exilio. EN: LOS GOYAS DE ZUBIETA, RETRATOS DE LA FAMILIA ADÁN DE YARZA. Museo de Bellas Artes de Bilbao, 2019. pág. 80

Algunas de las fotografías incluidas en el artículo pertenecen a una colección privada

Los hermanos Bayo Bellés.

En el Centro Documental de la Memoria Histórica se custodian los procesos que se abrieron en Bilbao a los desafectos al régimen republicano acusándoles de rebelión y auxilio a la rebelión durante la Guerra Civil. La mayoría de estos desafectos fueron detenidos las primeras semanas de la guerra. Más tarde se fueron articulando distintos sumarios. Uno de ellos agrupó a los falangistas de Portugalete y a los carlistas de Sestao en una trama golpista. El juzgado en primer lugar intenta clarificar quiénes eran y dónde estaban. La mayoría están ya detenidos. Pero las distintas instancias se van preguntando por unos hermanos Vallecas, Bayo, Velles… sin terminar de esclarecer de quiénes se trata. El ayuntamiento de Portugalete finalmente arroja luz e identifica a los acusados: los hermanos Bayo Bellés. Un amigo y colaborador del blog ha investigado sobre los miembros de esta familia y nos trae sus conclusiones.

Informe del Ayuntamiento de Portugalete identificando a los hermanos Bayo: 12/04/1937.

Los hermanos Bayo Bellés (o Vellés).

A raíz de la entrada en el blog sobre la imposición de la medalla de la Vieja Guardia en Bilbao, nos encontramos con el nombre de un camisa vieja falangista portugalujo, José Manuél Bayo Bellés (o Vellés, según otras fuentes). En este artículo vamos a intentar recomponer la historia del mismo y de otros dos de sus hermanos.

Julián Bayo, padre.

El padre de ellos era Julián Bayo Climent, que había nacido en Portugalete el 16 de marzo de 1883. Era hijo de Manuel Bayo Sanz (Azuqueca de Henares, Guadalajara, 24 de diciembre de 1833), quien, según los datos obrantes en el Padrón Municipal de Habitantes de Portugalete de 1887 llevaba residiendo en el villazgo un total de quince años, estando avecindado en la calle Mier, número 1. Su madre se llamaba Francisca Climent Mas (Castellón de la Plana, 24 de abril de 1847). En el censo poblacional de 1915 se hallaba domiciliado en la calle Víctor Chávarri, número 15, como tipógrafo de profesión, y casado con Nieves Bellés Tejada (Abanto y Ciérvana, 5 de agosto de 1882). Los hijos del matrimonio Bayo Bellés eran Nieves (26 de enero de 1908), Julián (4 de marzo de 1910), José Manuel (11 de marzo de 1912), y por último, Fernando (4 de octubre de 1914). En el recuento de habitantes de 1920 surgen ya otras dos hijas de don Julián Bayo, María Pilar y María del Carmen (29 de abril de 1916, y 19 de agosto de 1918). Parece que posteriormente tuvieron otro hijo, llamado Ángel. Julián Bayo fundó en 1904 con su cuñado Mariano Astorga la Imprenta llamada primitivamente “Astorga y Bayo” en la calle Chávarri, número 41 en Sestao y la librería del mismo nombre en la calle del Medio 15 de Portugalete. Al morir Mariano, se llamó “Viuda de Astorga y Bayo”. Tuvieron problemas con la propiedad y Bayo se quedó con todo. En su anuncio comercial de la época reza lo siguiente: “Librería y Objetos de Dibujo. Depósito de Libros de las Casas: Editorial Calpe, Editorial Pueyo, Sociedad General Española de Librería y otras varias”. De sus talleres tipográficos salieron muchas obras, y de muy notables autores. En el programa de festejos de 1927, la casa fundada por Julián Bayo estaba radicada en Sestao en la calle Venta del Gallo y en Portugalete continuaba en el número 15 de la calle Víctor Chávarri. Como lema comercial figuraba el siguiente: “Imprenta y Encuadernación; Papelería y Objetos de Escritorio- trabajos de toda clase para industria y comercio, entrega de los encargos en breve plazo”. Además de su actividad empresarial colaboró activamente en la vida social, política y cultural de Portugalete durante muchos años: ayuntamiento, patronato del teatrillo, comisiones municipales relativas a enseñanza. Antes de la República fue Juez de paz de Portugalete. A finales de 1932, Julián Bayo Climent era el presidente del Círculo Monárquico local, de filiación política monárquico alfonsina. El Círculo tuvo su sede durante la II República en un piso del número 1 de la calle Santa María y como consecuencia del Alzamiento del 18 de julio de 1936 fue encarcelado por su ideología antirepublicana, permaneciendo prisionero en la Cárcel de Larrínaga hasta el 19 de junio de 1937. Aparece en la orla de los Excautivos de Portugalete. Julián Bayo Climent falleció el 20 de mayo de 1963, a los 80 años de edad, a consecuencia de la arterioesclerosis, estando sepultado en el Cementerio Municipal de Pando.

Pero vayamos a indagar en la trayectoria política de algunos de sus hijos varones. En la época republicana en Portugalete había muy pocos militantes de FE-JONS y no tenían sede reconocida. Los hermanos Bayo Bellés tuvieron muy diferentes perfiles profesionales y vitales, pero siempre fueron considerados como “derechistas”, por lo que durante la Guerra civil corrieron diferente suerte. Veamos sus extractos biográficos:

Julián (4 de marzo de 1910-26 de noviembre de 1992)

Julián cursó estudios de música en el Conservatorio de Bilbao, terminando los estudios de violín con sobresaliente en 1931. Julián había sido miembro del partido monárquico Renovación Española. Aunque no aparece en la orla de excautivos, en la guerra estuvo preso en el batallón disciplinario de Euskadi, que residía en el monasterio de Santa Clara en Portugalete.

Entonces fue miembro de su banda de música que acompañaba a los desfiles y amenizaba el baile de la plaza, ya que contaba con formación musical (en 1933 la banda de Música Municipal estrenó un pasodoble suyo titulado “Club taurino” y además en esa época fue director del grupo coral Adizkideak de Sestao). El 6 de septiembre de 1937, el alcalde nacional de Portugalete, Miguel Loredo y Viguera (10 de julio de 1937-1937, y 1946-1951), certifica que “el mozo Julián Bayo y Bellés incorporado el día 7 de agosto último a la Caja de Recluta de San Sebastián, por este Ayuntamiento, y actualmente en Palencia en expectación de destino, está afiliado a Renovación Española, desde mucho antes del 18 de julio de 1936, habiendo demostrado en todo momento su inquebrantable adhesión al Glorioso Movimiento Nacional que acaudilla el Invicto Generalísimo Franco”. En la posguerra ocupó los cargos de delegado local del Frente Juventudes y jefe local de FET-JONS en diversos años. Fue elegido concejal por el tercio “Entidades” en las elecciones de 1949 para seis años. En 1951 el alcalde Miguel Loredo Viguera dimitió y el Ministerio de la Gobernación nombró a Bayo como sustituto el 21 diciembre. Fue el alcalde que más tiempo ocupó el cargo: 14 años. En 1955 le eligieron diputado provincial en representación de los ayuntamientos del distrito. Fue un buen amigo de su predecesor en el cargo, Miguel Loredo. Su período de mandato como alcalde fue bastante fecundo en diversas realizaciones. Julián Bayo Vellés falleció el 26 de noviembre de 1992 de un colapso cardíaco en el Hospital de San Juan Bautista de Portugalete a los 82 años, estando inhumado en el panteón familiar.

Julián Bayo en diferentes actos como alcalde de Portugalete.

José Manuel (11 de marzo de 1912-15 de junio de 1994)

Realizó estudios de Intendente mercantil en Bilbao. De los tres hermanos parece ser el único que estuvo afiliado a Falange antes de la Guerra Civil. En 1935 está ya en contacto con elementos falangistas, por lo fue detenido y puesto a disposición de la autoridad gubernativa como supuesto fascista junto a su hermano Fernando, a Aurelio Aparicio Fernández y a Áureo Idoate. Sus nombres aparecieron en los periódicos. También fue detenido junto con 37 falangistas más el día 18 de abril de 1936, todos ellos directivos y elementos significativos que figuraban al frente de las escuadras.

Juan Manuel Bayo, Ayuntamiento de Bilbao (1963) y orla de excautivos.

Estuvo encarcelado por su pertenencia a Falange durante la guerra junto con su padre en la cárcel de Larrínaga, y como tal aparece en la orla de los cautivos y asesinados de Portugalete. José Manuel posteriormente fue combatiente en el bando nacional en las campañas de Teruel y Levante. Jefe local de FET-JONS en Portugalete durante los años 40, recibió la medalla de la Vieja Guardia en noviembre de 1943. Fue Jefe Provincial del Sindicato de Espectáculos de Vizcaya en los años 50, 60 y hasta los años 70. En noviembre de 1963 es elegido por el Tercio Sindical concejal en el Ayuntamiento de Bilbao hasta febrero de 1971. En 1968 era el Delegado provincial de la Vieja Guardia de Vizcaya. Fue asimismo Delegado de natación de Vizcaya desde 1972 y Presidente de la Federación de natación de Vizcaya en 1973. José Manuel Bayo falleció en Cruces el día 15 de junio de 1994 a los 82 años.

Hierro, 19/11/1963.

Fernando (4 de octubre de 1914-1995)

Hasta el estallido de la Guerra Civil parece que trabajó en el negocio familiar de tipografía y librería. Como se ha indicado anteriormente, en 1935 fue detenido junto a su hermano José Manuel por actividades fascistas. Antes del Alzamiento estaba prestando servicio militar en el Batallón de Montaña nº 4 de Garellano en Bilbao y el 18 de junio de 1936 el alcalde de Portugalete, el socialista don Cándido Busteros Orobengoa, le participa que, en cumplimiento de lo dispuesto por el Jefe de la Caja de Recluta de Bilbao, el día 1 de julio de ese mes y año tendría que incorporarse “sin excusa ni protesta” al Batallón de Montaña número 4, con guarnición en Bilbao, a las 9 horas de la mañana, y provisto de su cartilla militar, perfectamente uniformado, y exhibiendo el certificado “de haber aprendido la instrucción en una escuela de preparación militar”; Fernando Bayo firmó de su puño y letra el recibí o duplicado del oficio el 19 de junio de 1936. El 28 de agosto de 1937, el alcalde Miguel Loredo y Viguera, expide una certificación en la que afirma que “D. Fernando Bayo Bellés, cuenta con la confianza de esta Alcaldía, por haber demostrado su adhesión inquebrantable al Glorioso Movimiento Salvador de España, habiendo observado una intachable conducta durante todo el tiempo de su permanencia en la localidad”. En un escrito del 27 de septiembre de 1937, Miguel Loredo certifica que Fernando Bayo era una persona completamente “afecta al Glorioso Movimiento Nacional, siendo voz pública entre los ex-presos del contubernio rojo-separatista, que dicha persona facilitaba diariamente el parte oficial de Burgos y Salamanca a los detenidos en la cárcel de Larrínaga, con gran riesgo por su parte, por tener su padre y un hermano presos, y estar él mismo vigilado y en el Batallón de Montaña, donde le sorprendió el Movimiento Nacional. Así mismo consta en esta Alcaldía, que ha participado en la preparación y feliz término de la fuga de varias personas de significada filiación derechista”.

Fernando Bayo

Finalizada la Guerra realizó los estudios de Bellas Artes, estando pensionado por la Diputación de Vizcaya, en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1945 estuvo becado durante unos meses en Xauen (Marruecos) y a la vuelta, en enero de 1946, junto con otros pintores también becados realizaron una exposición en los salones de la Sociedad Española de Amigos del Arte de Madrid. El Ayuntamiento de Portugalete le encargó en 1948, los retratos del General Castaños y de Salcedo, y a continuación “teniendo en cuenta el resultado favorable de los dos retratos anteriores”, le encargaron los de Salazar y el Almirante Vallecilla. Hasta 1953 reside en Madrid, dedicándose intensamente a la pintura, siendo discípulo de Benjamín Palencia. Fernando Bayo Bellés solicitó la admisión al Opus Dei en el año 1950, y en 1954 se dirigió a Roma a prestar servicios allí como diácono, poniendo en marcha la imprenta de mujeres de la orden. En 1957 recibió la ordenación sacerdotal en Madrid y celebró su primera Misa solemne en Portugalete, en la basílica de Santa María. En 1960 le destinan a Bilbao, donde trabajó sacerdotalmente en diferentes labores, entre otras la capellanía del colegio Gaztelueta. En febrero de 1989 se le diagnosticó una lesión cardíaca. Fernando Bayo murió en Madrid en 1995.

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Muchos de los datos y algunas fotografías aportadas en este artículo proceden de:

– HERNÁNDEZ GALLEJONES, Roberto. EL PINTOR PORTUGALUJO FERNANDO BAYO VELLES: BREVE ESBOZO BIOGRAFICO. Biblioteca digital portugaluja. https://drive.google.com/file/d/0B_EhUhoIZejGMUFHNWw1bkM4czA/view

– Blog EL MAREÓMETRO. Varias entradas http://mareometro.blogspot.com/

– MUNARRIZ HERNANDO, Anastasio. REPUBLICA Y GUERRA EN PORTUGALETE. ANASTASIO. Biblioteca digital portugaluja “el mareómetro”. Febrero 2020. https://drive.google.com/file/d/1TH63IYSrc4fQv_823vUqD_wmqCOKwUJx/view

Los Ybarra Villabaso, una familia falangista.

Conocer la historia de la familia Ybarra es bucear en la historia económica de Vizcaya y de la extensión del capitalismo industrial y financiero en nuestro país. Desde los inicios del siglo XIX dominaron el comercio de mineral de hierro. Y desde ese trampolín fueron poniendo en marcha empresas de forma consecutiva a medida que el mercado iba avanzando: minería, siderurgia, construcción naval, navieras, banca, medios de comunicación… A lo largo de cuatro generaciones, hasta llegar a la guerra civil, los Ybarra supieron aprovechar las distintas coyunturas para sacar partido económico: guerras, cierre y apertura de fronteras, desamortizaciones… Para ello, dedicaron importancia a la política, tanto local como nacional, ocupando puestos en las instituciones para defender sus intereses, siempre posicionándose en posturas conservadoras en lo social y liberales en lo económico. Tras poner en marcha y controlar el maurismo en Vizcaya, con la llegada de la República laboraron para aglutinar a las fuerzas monárquicas.

Buena parte de la familia, con especial importancia la beata Rafaela Ybarra, había llevado a cabo una gran labor asistencial y caritativa en múltiples ámbitos. El sincero sentimiento religioso y la necesidad de paz social, necesaria para los negocios, se mezclarían en distintas proporciones.

El joven matrimonio formado por Antonio Ybarra López de la Calle y Pilar Villabaso Zabaleta, ambos nacidos en 1894, se afilió a Falange Española en 1933. Pilar procedía de los Villabaso, otra de las familias de la oligarquía vizcaína, cuyos miembros formaban parte de instituciones políticas y consejos de administración. Probablemente, conocieron personalmente a José Antonio. La familia había apoyado a la Juventud Monárquica, para la que José Antonio dio su primer discurso político en un acto en Bilbao, y al fin y al cabo, pertenecían al mismo círculo social. Sin embargo, a pesar de su afiliación, no desempeñarían labor propiamente política. En palabras de su sobrino segundo Vicente Ybarra Bergé: “En Bilbao no existió la Falange, sólo estábamos un puñado de jonsistas, luego vino la unificación en el 34.” Junto a Vicente y su hermano José María, los jovencísimos hijos de la pareja Ramón y Juan Antonio Ybarra Villabaso formaron las JONS en Getxo. Su primo “Chiqui” Martínez de las Rivas Villabaso y otros muchachos de su círculo les acompañaron en esta labor. Desde la misma fundación de las JONS, su líder Ramiro Ledesma había encontrado financiación en la oligarquía de Neguri interesada en crear una fuerza fascista en España. Para llegar a este ámbito social que le era tan ajeno, Ledesma se valió especialmente de José María de Areilza, quién a su vez era amigo de los Ybarra. El nacionalsindicalismo llegó pues a Neguri de forma muy temprana. En palabras de Vicente Ybarra Bergé: “éramos muy sociales entonces“.

Compartiendo militancia con sus padres, parece lógico que Juan Antonio y Ramón Ybarra Villabaso militaran de una forma más libre que otros jóvenes en las filas falangistas. El matrimonio incluso afilió a sus dos hijos pequeños José Luis y Teresa, de 13 y 11 años. En casa de sus primos, en cambio y siguiendo el testimonio de Javier Ybarra Bergé, sabemos que el padre intentó alejar a sus hijos falangistas de las situaciones de peligro. Antonio Ybarra López de la Calle moriría en septiembre de 1935 en San Sebastián.

El 19 de abril de 1936, en un momento en el que el nuevo gobierno del Frente Popular ha detenido a toda la cúpula del partido, el nuevo gobernador civil Varela ordena la detención de 38 falangistas vizcaínos, líderes y elementos destacados. Ramón y Juan Antonio entre ellos. Mientras, su hermano pequeño José Luis, de 13 años, fue retenido en el Ayuntamiento de Getxo hasta que el gobernador dispuso su puesta en libertad debido a su edad.

Esquela de Antonio Ibarra, El Pueblo Vasco

El partido siguió actuando más o menos de forma clandestina, y muchos militantes fueron entrando y saliendo de la celdas. Tras el fracaso del golpe militar, las detenciones de falangistas se suceden. Juan Antonio y Ramón son detenidos el 25 de julio de 1936.

Ramón y Juan Antonio. Debajo, el barco Cabo Quilates.

Dos meses después, el 25 de septiembre, morirían. Encarcelados en el barco prisión Cabo Quilates, anclado en la ría y lleno de prisioneros, fueron subidos a cubierta y acribillados junto a su tío Fernando Ybarra de la Revilla y sus primos Fernando Ybarra Oriol y Emilio Ybarra Zapata de Calatayud. Como parece que lo hacían en grupos de seis, completaron el lote con Matías Lumbreras Zubero, cura de Galdácano y también falangista según algunas fuentes. Más de 30 hombres fueron asesinados aquel día de esa forma. Ramón y Juan Antonio tenían 19 y 18 años.

Pilar Villabaso, revista Medina.

Pablo Díaz Morlán en su trabajo “Los Ybarra. Una dinastía de empresarios. 1801-2001” realiza un recuento de más de 30 miembros de la familia asesinados o caídos durante la guerra civil.

La madre de los Ybarra Villabaso, Pilar, perdió en el intervalo de un año a su marido y a sus dos hijos mayores. Con toda seguridad, se volcó en sus dos hijos pequeños, alejada de toda actividad pública. Mientras, a su alrededor se establecía el nuevo estado vencedor de la contienda.

En 1941 Pilar Primo de Rivera escribía en la revista Medina del 9 de noviembre cómo y porqué eligió a Pilar Villabaso Delegada Provincial de la Sección Femenina, razones por las que la consideraba merecedora de la Y de plata individual.

PILAR VILLABASO

Hasta diciembre de 1937, Pilar Villabaso hizo una vida muy retraida, limitandose en si su actividad como militante a contribuir económicamente en la Seceión Femenina, debido a que, asesinados sus hijos, fundadores de la Falange bilbaina, y muerto su marido, no salia para nada de su casa. En esta época que cito hube de ir a Bilbao con el fin de elegir jefe provincial para la Sección Femenina. Me entreviste con Pilar Villabaso, ya que como madre de dos de nuestros mejores caidos conoceria las personas más interesadas en hacer real y permanente la doctrina por que cayeron los suyos. De mis conversaciones con ella saqué la consecuencia de que ella misma seria la más indicada. Coincidió además en que el mismo jefe provincial, entre los nombres que me propuso, incluyó el de ella, y varios camaradas opinaron que precisamente por ser quien era: por no haber intervenido nunca en política y por el propio prestigio de que en todas partes gozaba, como persona de total solvencia en todos los aspectos, seria conveniente, ya que se evitaría la tirantez que, por tratarse de Vizcaya, ocasionaria entre los elementos de ambas integraciones quien se decidiese. No era muy apetecible el cargo que se ofrecía por las circunstancias y declinó sinceramente, no sólo por las razones que del mismo se desprendían, sino porque desde la pérdida de los suyos vivió entregada al recuerdo de ellos en la más absoluta intimidad. Porque ellos habían caido, insistí en la necesidad de que aceptara, ya que era preciso velar por el ideal de ellos y así respondería a lo que ellos hubieran deseado, y ante esto aceptó. De las dificultades con que ha tropezado en todos los órdenes, en medio de un ambiente que, en el mejor de los casos, sólo halló indiferencia, pueden imaginarse si pensamos que era la única figura representativa de la Falange en medio de elemento opuesto a nuestro credo. Esta indiferencia, a menudo humillante, ha sido soportada con dignidad y ha mantenido firme y en puesto el grupo de falangistas, indiscutible minoría, en medio de los embates, sin perder terreno y habiendo conseguido, aunque en limitado terreno, la colaboración de las antiguas margaritas, siendo de los pocos sitios en que, habiendo gran número de afiliadas por ambas partes, han trabajado de acuerdo en buena armonía; pese a las excepciones considero un indiscutible mérito en esta mujer el haberse mantenido y el haber aceptado habiendo vivido siempre al margen de toda actividad la responsabilidad de la Delegación Provincial de la Sección Femenina en Vizcaya.”

En un contexto, Vizcaya, en el que el carlismo tenía una considerable militancia femenina, que, al contrario de la masculina, no se había visto tan afectada por las muertes en el frente o en la retaguardia; las tradicionalistas no colaboraron plenamente con la Sección Femenina, manteniendo una estructura paralela bajo el paraguas de la Iglesia. Villabaso debía ser la candidata de consenso. Sin embargo, Pilar no permanecería mucho en el puesto. A mediados de los cuarenta ya figura Merche Larrazabal como delegada provincial.

Pilar Villabaso se dedicó el resto de su vida a su familia. Su hija Teresa se casó con su primo segundo Javier Ybarra Bergé, quien durante la República perteneció a Renovación Española intentando tutelar a la Falange de Getxo a la que pertenecían sus hermanos Vicente y José María y sus primos. Pilar murió el 16 de febrero de 1973 en su casa de Neguri. Dos años más tarde en 1975 moría su hija Teresa. En 1977 ETA secuestraba y asesinaba a Javier, su yerno. Afortunadamente, Pilar ya no tuvo que ser testigo de estos hechos.

La imposición de la medalla de la Vieja Guardia en Vizcaya.

Hace unas semanas publicábamos unas fotografías en las que se podía ver la imposición de la Medalla de la Vieja Guardia a los falangistas de primera hora en un cine bilbaino. Sin embargo, no fuimos capaces de identificar exactamente el acto del que se trataba. Un amigo del blog se puso manos a la obra y consiguió dar con el dato concreto, que le ha servido para regalarnos con un artículo sobre esta condecoración y ese día en Bilbao:

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La medalla de la Vieja Guardia fue creada por decreto de 10 de marzo de 1942 como recuerdo, estímulo y recompensa a los militantes que con anterioridad al 16 de febrero de 1936 pertenecían a Falange Española de las JONS o a la Comunión Tradicionalista, partidos, ambos, unificados  en abril de 1937. La medalla era concedida por el Secretario General del Movimiento a propuesta de la Junta Central de Recompensas y mediante expediente de comprobación realizado por las Jefaturas Provinciales del Movimiento a través de las Delegaciones de la Vieja Guardia. La tramitación para su  concesión,  muy  compleja  y  severa,  era  la  siguiente:

1º  Los  militantes  de  Falange  o  de  los Requetés debían presentar una instancia solicitando la concesión de la medalla y exponiendo sus antecedentes  políticos  al  Delegado  Provincial  de  la  Vieja  Guardia; 

2º  Propuesta  del  Delegado Provincial al Jefe Provincial del Movimiento mediante expediente informado;

3º Informe del Jefe Provincial y elevación del expediente a la Junta Central de Recompensas;

4º Estudio de la Junta y sometimiento del expediente a la aprobación del Ministro Secretario General.

Creada la Inspección Nacional de la Vieja Guardia el 10 de mayo de 1948 el decreto de 24 de julio de 1953 modificó esto en el sentido de que la facultad de proponer al Ministro la concesión de la medalla pasaba a ser privativa de la Inspección Nacional. Estos cambios también quedaron recogidos en la Orden de 21 de agosto de 1953 por la que se daban normas para la tramitación de los expedientes. Las Jerarquías Nacionales y los Jefes Provinciales dirigían sus peticiones directamente a la Junta Central.  Los expedientes estaban integrados por la solicitud del interesado; copia de la ficha de afiliación o,  en  caso  de  extravío,  certificado  documentado;  informe  del  Delegado  Provincial  de  la  Vieja Guardia; relación de cargos desempeñados con copia de los nombramientos y ceses; relación de sanciones y recompensas y, por último, oficio del Jefe Provincial del Movimiento.

La  Orden  General  nº  10  del  S.E.U.  de  11  de  abril  de  1942  facultaba  a  este  Sindicato  para tramitar los expedientes incoados por sus afiliados ejerciendo las funciones del Delegado Provincial de  la Vieja  Guardia  el  Delegado  Provincial  del  S.E.U. y  las  de  los  Jefes  Provinciales  los  Jefes Provinciales del S.E.U. y los de Distrito en las provincias con Distrito Universitario. De acuerdo con  el decreto de creación, por orden de 12 de marzo de 1942 se crea la Junta Central  de  Recompensas  bajo  dependencia  del  Ministro  Secretario  General  y  con  la función  de proponer al Jefe Nacional las recompensas de los militantes. La composición de la Junta era: un Presidente (palma de plata), un jefe del Ejército, un Letrado y dos militantes (uno de ellos palma de plata). El 23 de febrero de 1943 y debido al creciente número de expedientes que debían de ser estudiados se ampliaron los componentes de la Junta quedando en un Presidente, un Vicepresidente, un  Secretario,  un  Letrado  y  tres  militantes  (uno  de  ellos  laureado  del  Ejército  y  otro  palma  de plata).

Para determinar el diseño de la medalla el 14 de mayo de 1942 se abrió un concurso entre artistas y dibujantes españoles para premiar un dibujo que sirviera de modelo para la medalla. El plazo de admisión  de  los  dibujos  finalizaba  el  30  de  junio  de  1942  y  los  premios  del  concurso  eran:  un primer premio de 2500 pesetas, un primer accésit de 1000 pesetas y un segundo accésit de 500 pesetas. Los trabajos premiados quedaban de propiedad del Partido para utilizarlos de la forma más conveniente.  La  resolución  del  concurso  estuvo  encomendada  a  un  Jurado  constituido  por  el Ministro Secretario General, José Luis de Arrese, el Presidente de la Junta Central de Recompensas, Sancho Dávila y el pintor Ignacio Zuloaga.

El primer premio correspondió al señor M. Otero con el dibujo presentado con el lema “Vieja Guardia”, el primer accésit fue otorgado también al señor Otero con el lema “Por el imperio” y el segundo accésit se otorgó a don José María López Duero con el lema “VIV, G. III”

Hay que destacar que el diseño de la medalla así aprobado, que correspondería al anverso de la condecoración, en ningún momento fue descrito en ningún texto legal a diferencia del reverso y de los pasadores que debían ser colocados sobre la cinta, que, ya en el decreto de creación, fueron desarrollados. En efecto, el artículo 5º dice “ la medalla irá grabada por una sola cara que servirá de frente, dejando la otra para ser grabada sobre ella el nombre y los apellidos del concesionario, el número del carnet que acredite su calidad de Vieja Guardia  y el año de filiación al Partido” El artículo  4º,  por  su  parte,  dice  que  los  afiliados  que  antes  del  Movimiento  hubieran  ostentado alguna  jerarquía  podrían  llevar  sobre  la  cinta  de  la  medalla  un  pasador  con  el  emblema correspondiente a dicha jerarquía, utilizando, en caso de varios cargos, el símbolo del más elevado. Además, los que hubieran pertenecido a Primera Línea, llevarían en el pasador el ángulo de plata correspondiente. De aquí también se deduce que todos aquellos que hubieran pertenecido a la llamada Segunda Línea no ostentarían pasador alguno.

El anverso lo podemos describir como once luceros de cuatro puntas, de oro, sobre un cielo nocturno, en esmalte negro  y todo ello circundado por dos ramas de laurel esmaltadas en verde.

El decreto de creación tampoco decía nada de la cinta de la medalla, a diferencia, como veremos posteriormente, de la medalla para los familiares de los militantes caídos. La cinta de la medalla será roja con una estrecha lista vertical amarilla a cada lado a un milímetro del borde. Dependiendo del origen político del condecorado la cinta tiene bordado en negro un yugo y flechas o un aspa de Borgoña. Esto tampoco viene especificado en el decreto de creación de la medalla ni en órdenes posteriores, sin embargo, sí estaba reflejado en el diploma y en el pequeño carnet-cuadernillo que se entregaba junto con la medalla.

El 30 de agosto de 1942 se dictaron unas normas para la concesión, uso, pérdida, recuperación y prescripción de la medalla. De esta norma podemos extraer las siguientes conclusiones:

1º Para el uso de la medalla no bastaba la solución favorable del expediente, era necesario su inserción en el Boletín del Movimiento y la ceremonia de entrega de la medalla ante la juventud formada. La orden de 21 de agosto de 1953 por la que se dan órdenes para la tramitación de los expedientes  dice  que  para  poder  usar  la  medalla  será  necesaria  la  previa  imposición,  que  se efectuará  por  el  Delegado  Provincial  de  la  Vieja  Guardia  en  la  primera  sesión  que  celebre  el Consejo Provincial, después de publicada la concesión en el Boletín del Movimiento. Además, era el propio condecorado quién pagaba la medalla entregando la cantidad de 25 pesetas.

2º El uso de la medalla era obligatorio sobre el uniforme del Partido colocándose en el lado izquierdo del pecho, encima del bolsillo. De paisano, solo se podría ostentar el botón expresivo de la medalla. La orden de 21 de agosto de 1953 exceptuaba de esto a las camaradas de la Sección Femenina y a los familiares de los militantes caídos.

3º La medalla era una distinción puramente honorífica.

4º  En  caso  de  expulsión  o  de  baja  en  el  Partido  se  extinguían  los  derechos  a  utilizar  esta distinción. La orden de 21 de agosto de 1953 establecía que solo se podía privar de su uso previa instrucción de expediente

Creada la medalla en marzo de 1942 se vio la necesidad, dado el gran número de camaradas muertos defendiendo sus ideales, de poder ser otorgada también a los familiares de los militantes caídos. En este sentido y por Orden de 18 de julio de 1942 se dispuso que los familiares de los militantes fallecidos en acto de servicio o como consecuencia de él pudieran recibir la medalla. El orden de preferencia sería: en primer lugar la viuda, en su defecto, el hijo, en defecto de ambos, la madre, y a falta de todos los anteriores, el padre. Se añade que la medalla penderá de una cinta de color negro. La medalla, por tanto, era similar a la otra con las únicas diferencias de que la cinta era negra, en el reverso estaba grabado el nombre del familiar, el número de expediente era solo de fallecidos e incluía una “C” (de caído) y en el pasador aparecía el nombre del fallecido, el año de afiliación y, si procedía, el emblema de su jerarquía.

La primera medalla de la Vieja Guardia fue depositada en la tumba de José Antonio en El Escorial por José Luis de Arrese, por voluntad de Francisco Franco, el 18 de julio de 1942. El  primer  acto  de  imposición  de  la  medalla  se  celebró  en  la  Secretaría  General  del Movimiento  el  día  18  de  julio  de  1942.  Fue  Francisco  Franco  en  persona  quien  impuso  la condecoración y correspondió la primera medalla, después de la correspondiente a José Antonio, al bilbaíno José Luis de Arrese Magra. El día 29 de octubre de 1942 en Madrid fue la primera vez que se realizó la imposición de la medalla a los familiares de los caídos. Asimismo, hubo casos en que la medalla de la Vieja Guardia fue entregada a título póstumo.

En la orden de 9 de abril de 1942 se establecía que el plazo para solicitar la medalla era de 6 meses a partir de la fecha de inserción de esta disposición en el Boletín del Movimiento, es decir, desde el 10 de abril de 1942. Para los que residían en el extranjero el plazo era de un año y para los componentes de la División Azul el plazo comenzaba desde su regreso a la Patria. La orden de 30 de agosto de 1942 amplió el plazo para solicitar la medalla hasta el día 18 de julio de 1943. Ahora bien, la incoación y trámite de los expedientes de los derechohabientes así como la aportación de documentación y su comprobación había adquirido tal volumen que se hizo necesaria la ampliación del plazo por orden de 5 de julio de 1943 hasta el 29 de octubre de 1943.  Más tarde, la orden de 20 de junio de 1949 establecía que terminados los plazos para solicitar la medalla y reclamados de las provincias los expedientes que estuviesen en tramitación y habiéndose señalado como término para esto último el 1º de abril, se hacía saber que en el futuro, quienes quisieran solicitar la medalla, habrían de acudir a los Jefes Provinciales quienes, tras los trámites oportunos, elevarían la petición al Secretario General indicando los motivos por los que no se pudo hacer en plazo. Por  último,  la  orden  de  21  de  agosto  de  1953  establecía  en  su  artículo que  el  derecho  a solicitar la medalla prescribiría definitivamente el 18 de julio de 1954. Sin embargo,  esto no sucedió así, ya que el Decreto de  11  de  diciembre  de  1953  (Boletín  del  Movimiento  de  1  de  enero  de  1954), introdujo modificaciones en la normativa de su concesión, por lo que podría ser solicitada y concedida a aquellos militantes cuya fecha de afiliación en los partidos unificados por decreto de 19 de abril de 1937, se encontrara entre el 16 de febrero de 1936 y el 16 de julio del mismo año, haciéndose extensivo este derecho, con las características que se citan en la orden de 18 de julio de 1942, a los familiares de camaradas caídos en actos de servicio que reúnan los requisitos aludidos. Por lo tanto, en los años sucesivos se siguieron tramitando las concesiones de dicha medalla, y en este sentido, el último otorgamiento de esta  recompensa  aparecido  en  el  Boletín  del  Movimiento,  concretamente  en  el  número  de  1  de marzo de 1975, correspondió a Miguel Zamorano Amigo con el nº de expediente 39.125.

A  mediados  de  1950  habían  sido  resueltos  31000  expedientes  de  la  Medalla  de  la  Vieja Guardia.  Tal  cantidad  da  qué  pensar  porque  los  efectivos  de  la  Falange  en  términos aproximados,  en  febrero  de  1936 oscilaban  entre  los  7000  y  10000.  Suponiendo que  todos los   supervivientes   de   Falange   Española   y   los   familiares   de   los   fallecidos   la   hubieran solicitado  quedarían  aún  20000  medallas.  Adjudicárselas  a  miembros  de  la  Comunión  sería exagerado,  ni  por  la  trayectoria  política  mayoritariamente  seguida  de  abandonismo  con respecto al Régimen, ni por considerar que es un número excesivamente elevado para ese contingente. Quedarían gentes, que participando de otras opciones de las que se unificaron y  a  pesar  de  no  estar  explícitamente  reconocidas,  buscaron,  a  falta  de  documentación probatoria  veraz,  los  testimonios,  más  o  menos  fiables,  más  o  menos  interesados  que  les permitieran lucir aquella recompensa, que aun no comportando beneficios, ya de por sí era un seguro beneficio en la España de Partido Único.

En Vizcaya tenemos constancia de que entre 1942 y 1947 fueron concedidas 484 medallas, siendo de ellas impuestas únicamente 467[1]. Es de destacar que entre ellas también se concedieron al menos 38 a miembros de la Sección Femenina, y además 19 medallas a familiares de caídos durante la Guerra Civil.

De momento, y hasta no disponer de más información al respecto, podemos documentar varios actos colectivos de imposición de medallas, el primero de ellos y más numeroso tuvo lugar en Bilbao el día 14 de noviembre de 1943 ; el segundo de ellos, durante la celebración del Aniversario del día de la Liberación de Bilbao, el 19 de junio de los años siguientes.

De esa primera imposición de medallas en Bilbao tenemos constancia a través de la prensa bilbaína, en sus cuatro cabeceras, La Gaceta del Norte, El Correo Español-El Pueblo Vasco, el diario Hierro y La Hoja del Lunes. A tenor de lo expresado en ellos podemos hacer un resumen del acto de imposición y del resto de actos que tuvieron lugar.

A partir del día 22 de octubre de 1943 y en días sucesivos, fueron apareciendo en la prensa local varias relaciones de personas a las que se les había concedido la medalla. La imposición a todos ellos estaba prevista celebrarla en día 31 de octubre, sin embargo dicho acto tuvo que ser retrasado por problemas de agenda de las jerarquías nacionales que acudirían al acto. La fecha definitiva se fijó para el domingo 14 de noviembre. Según unas primeras informaciones[2] serían impuestas 218 a miembros de la Vieja Guardia de Vizcaya, a 18 familiares de falangistas caídos durante la Guerra Civil y a 38 de la Sección Femenina.

Hierro, 23-10-1943

 

Con motivo de dichos actos acudieron a Bilbao Pablo Gutiérrez Tagua, Baldomero Casalini, de la Junta Central de Recompensas, Manuel Valdés, vicesecretario de Servicios; Alfredo Jiménez Millas, presidente de la Junta Central de Recompensas, y los camaradas Ureña y Mariano García, vocales de dicha Junta Central. Fueron invitados los jefes provinciales y delegados y secretarios de la Vieja Guardia de Burgos, Guipúzcoa, Santander, Navarra, Álava y Logroño y los de Asturias y Palencia, que eran, a la vez Jefes provinciales del Movimiento de sus respectivas provincias. También asistiría una escuadra de honor de la Vieja Guardia de Santander.

Hierro, 30 de octubre de 1943

El programa de estos actos fue el siguiente:

  • ENTRONIZACION DEL SAGRADO CORAZON

A las diez de la mañana fue entronizado el Sagrado Corazón de Jesús en la Jefatura Provincial del Movimiento, corriendo la ceremonia de consagración a cargo del Jefe provincial. Ofició los actos religiosos el padre Lojendio.

  • CESION DE TERRENOS

Seguidamente, y en el Salón de Actos de la Jefatura, se firmaron las escrituras de cesión de terrenos que hicieron varias empresas de Vizcaya a los productores para construirles viviendas por medio de la Obra Sindical del Hogar. Las empresas fueron “Conchita”, fábrica de productos textiles; “Rica”, Sociedad Anónima; “Sociedad Española de Fabricaciones Nitrogenadas” (Sefanitro) y “La Papelera Española”.

  • EN SAN NICOLAS

A las once de la mañana en la iglesia parroquial de San Nicolás de Barí, se celebró una misa rezada y un responso por los caídos de la Vieja Guardia de Vizcaya. Ofició la santa misa el reverendo Padre Luis Basabe, superior de los Padres Franciscanos de Iralabarri, a quien ayudó el camarada José María Maíz, delegado provincial de la Vieja Guardia. Durante la ceremonia religiosa, el maestro Jorge Villa ejecutó al órgano diversas composiciones. Al finalizar el responso, se efectuó el desfile de autoridades, jerarquías y camaradas de la Vieja Guardia hacia el teatro Buenos Aires, para asistir al acto allí anunciado.

  • EN EL TEATRO BUENOS AIRES

A las doce, en el Teatro Buenos Aires, se desarrollaron los actos principales de la jornada. Conocemos por la prensa los detalles de dicho acto, apareciendo en la misma unas fotografías de muy mala calidad. Sin embargo, disponemos de dos fotografías, procedentes del archivo Fotográfico de Germán Elorza, que ya habían sido descubiertas en este Blog, aunque sin conocer su fecha ni acto al que pertenecían. Ahora podemos contextualizarla con rigor histórico.

Fotografía del escenario del Teatro Buenos Aires. En la tribuna de oradores José María Maíz Zulueta. Fondo Germán Elorza. Archivo Histórico de Euskadi. Signatura: 19873

En dichas fotografías se aprecia el escenario, el cual aparecía cubierto con paños negros, en cuyo centro se destacaban el yugo y las flechas en rojo, y en blanco los nombres de José Antonio Primo de Rivera, Onésimo Redondo, Ramiro Ledesma, Ruiz de Alda y Alejandro Salazar, seguidos de un ¡Presentes!. A ambos lados, esto es, en los paños lateral y también en blanco, aparecían los nombres de los camaradas de primera hora, caídos en acto de servido de Falange de Vizcaya. El escenario se completaba con cuatro mesas, numeradas, en las que se encontraban las medallas que habían de imponerse. En el centro del escenario se alzaba una tribuna tapizada con un gran escudo de España. Completaban a los lados del escenario los retratos de Franco y de José Antonio sobre sendas banderas españolas. Pendía de la embocadura del escenario la Medalla de la Vieja  Guardia iluminada y en gran tamaño.

Aspecto General del Teatro Buenos Aires

En este acto haría uso de la palabra, el camarada Manuel Valdés Larrañaga, vicesecretario general de Servicios, en nombre y representación del Ministro Secretario General del Movimiento José Luis de Arrese, que tras su discurso impuso al cadete del Frente de Juventudes de Vizcaya Juan José González Garay, la Medalla de la Orden del Yugo y de las Flechas, que le había sido concedida por Franco como premio a su disciplinada conducta en el campamento “Sancho el Fuerte”. A continuación se verificó el paso de los cadetes que por su edad les correspondía ingresar en las filas del Movimiento, tomando la palabra Ricardo Angulo, Delegado provincial del Frente de Juventudes.

A continuación, Manuel Valdés Larrañaga impuso el Aspa Verde al Jefe provincial del Movimiento, Rodrigo Vivar Téllez, recompensa que le había sido otorgada por Franco en atención a los méritos políticos contraídos en el desempeño de los puestos de mando que hasta ese momento le habían sido confiados.

Después se impondría la Medalla al guión que para la Vieja Guardia había donado el Jefe provincial del Movimiento, medalla que correspondía al camarada caído Narciso Santamaría, y del que sería madrina Pilar Villabaso, haciendo la ofrenda del citado emblema el delegado provincial de la Vieja Guardia, José María Maíz, el cual tomaría a continuación la palabra. Finalizado su discurso intervino Alfredo Jiménez Millas, presidente de la Junta Central de Recompensas para leer el Decreto por el que había sido creada la Medalla de la Vieja Guardia.

El acto de imposición de la Medalla de la Vieja Guardia a unos 300 camaradas aproximadamente, comenzó en primer término con las concedidas a los familiares de los caídos a los que tras ser nombrados por Maíz les era entregada la medalla por Valdés Larrañaga.

Tras los familiares de los caídos, les fueron entregadas a las camaradas de la Sección Femenina a quienes les había sido concedida la medalla, que fueron impuestas por Valdés Larrañaga, Jiménez Millas, Ureña y García, estos tres últimos de la Junta Central de Recompensas.

Finalmente fueron impuestas 215 medallas a los camisas viejas de Vizcaya. Entre ellos, los camaradas que ostentaban cargos Jerárquicos y a los que se les impuso la Medalla de la Vieja Guardia fueron:

  • Alberto Cobos Vic, Secretario Provincial del Movimiento
  • Rafael Vierna Arana, Secretario local del Movimiento
  • José María Maíz Zulueta, Delegado Provincial de la Vieja Guardia.
  • Francisco Jiménez Torres, Delegado Provincial de Sindicatos.
  • Mario Hormaechea Camiña, Delegado Provincial de Excombatientes.
  • Antonio Torcal Simón, Delegado Provincial de Justicia y Derecho.
  • Francisco Pastor, Secretario Provincial de Justicia y Derecho.
  • José María Ruiz Bravo,  Delegado Provincial de Información e Investigación
  • Eduardo Valdivielso, Secretario Provincial de Información e Investigación
  • Porfirio Silván Lalinde, Inspector Provincial del Frente de Juventudes
  • Ricardo Angulo, Delegado provincial del Frente de Juventudes
  • Gregorio Santos Crespo, Secretario provincial de las Falanges del Mar
  • José Manuel Bayo Beyes, Jefe Local de Falange de Portugalete
  • Cesáreo Sáinz, Jefe Local de Falange de Carranza
  • José María Goti, Jefe Local de Falange de Miravalles
  • Camarada Arriero, delegado de distrito.
  • Tomás Peña Peña, delegado de distrito.
  • Camarada Prieto, delegado de distrito.
  • Antonio Murillo Fernández, delegado de distrito
Fondo Germán Elorza. Archivo Histórico de Euskadi. Signatura 19872
  • DESFILE

A la salida del teatro, y ante la Vieja Guardia y las Jerarquías nacionales y provinciales, se efectuaría un desfile del Frente de Juventudes

  • ACTO DE CAMARADERÍA                                                                                    

A las dos de la tarde tendría lugar en el Hotel Carlton una comida de hermandad, a la que asistirían todos los camaradas condecorados, las Jerarquías nacionales y provinciales y autoridades militares y eclesiásticas.

  • INAUGURACIÓN DE LOCALES

A las cuatro de la tarde se celebrará un festival deportivo con motivo de la inauguración del local de Falange del Distrito de la Estación, cuyos locales serían bendecidos a las cinco de la tarde. La Delegación recibió el nombre de “Hogar Narciso Santamaría”.

Hierro 13-11-1943

[1] Prieto Barrio, Antonio. Compendio legislativo de condecoraciones españolas : Falange

https://docplayer.es/54191255-Antonio-prieto-barrio-c-o-n-d-e-c-o-r-a-c-i-o-n-e-s-falange-c-o-m-p-e-n-d-i-o-l-e-g-i-s-l-a-t-i-v-o-e-s-p-a-n-o-l-a-s.html?fbclid=IwAR239suEVQ3knDcts0pXy2XnBpWtNXke7Kb4qGv1pOYBq_gA-OhpxR-c7TU

[2] Hierro, 23-10-1943

Los traidores a Falange, procesos sumarísimos en Bilbao.

Tras la entrada del ejército nacional en Bilbao se pone en marcha el aparato represor del nuevo estado franquista. La jurisdicción militar se encarga de depurar responsabilidades. El historiador Erik Zubiaga ha dedicado su tesis a este tema: “La formación del régimen franquista en Bizkaia. Represión, políticas de captación y actitudes sociales (1937-1945)” (Universidad del País Vasco, 2016). En ella recoge la cifra de 32.000 expedientes incoados en Vizcaya por el procedimiento sumarísimo de urgencia. El autor agrupa por militancia política a los condenados. Entre las categorías dadas, refleja la de penados “derechistas”. Llama la atención que miembros de partidos de derechas fueran investigados (y condenados) por el aparato franquista por su actuación en el Bilbao euzkadiano. Zubiaga incluye a los miembros de Falange en esta categoría y recoge algunos casos. Los expedientes se custodian en el Archivo Militar de El Ferrol. Buscando entre las copias que de ellos se guardan en el Archivo Histórico de Euskadi han aparecido los nombres de varios militantes de Falange que se encontraron en esta situación.

Hasta ahora nos hemos fijado en aquellos falangistas que fueron víctimas de la represión, que consiguieron huir o que cayeron combatiendo. Pero hubo otros que colaboraron con sus adversarios, bien por miedo, bien por supervivencia, bien por adhesión sincera. Es posible que la afiliación a Falange, como a otros partidos y sindicatos, estuviera motivada por promesas de colocación. Lo cierto es que hemos encontrado 11 miembros de la Falange vizcaína juzgados por las autoridades militares nacionales por su participación en el bando republicano.

Si comenzamos fijándonos en la gravedad de la sentencia, debemos empezar por Manuel Cenicacelaya Bilbao, que fue condenado a muerte acusado de adhesión a la rebelión. Afiliado a Falange en Ortuella, es detenido al comenzar la guerra y encarcelado en el barco prisión Altuna Mendi, donde adopta una actitud de colaboración total con los carceleros, participando en las vejaciones y malos tratos al resto de detenidos y firmando cartas de adhesión a la República. Puesto en libertad en enero del 37 se alistó en el 10º Batallón de la UGT y continuó luchando hasta Santander, donde fue detenido. Conmutada la pena a la inmediata inferior, reclusión perpetua, fue puesto en libertad condicional en mayo de 1945.

Fidel Casadavan Navarrete fue condenado a reclusión perpetua por rebelión militar. Perteneció a Falange hasta 1935, afiliándose posteriormente a la UGT. Al comenzar la guerra de alistó en las milicias. También a reclusión perpetua, esta vez por adhesión a la rebelión, fue condenado Julio Loza Sevilla. Miembro de los sindicatos falangistas, al iniciarse la guerra se afilia al Partido Comunista, realizando labores de control y policía, participando en detenciones y saqueos. Al caer Bilbao en manos nacionales, se alista en el Tercio Ortiz de Zárate, en cuyas filas fue detenido. Salió en libertad condicional en diciembre de 1941.

También procedente de la Falange de Ortuella, como Cenicacelaya, José Ballesteros Rodrigo fue condenado a 30 años por adhesión a la rebelión. Fue detenido y encarcelado en el Altuna Mendi donde colaboró con los carceleros y denunció a compañeros de Ortuella. Fue puesto en libertad en febrero de 1937, incorporándose a las tropas republicanas, siendo capturado en Santander.

A 12 años y un día por auxilio a la rebelión fueron condenados tres antiguos falangistas: Jaime Zuluaga Santamaría, antiguo miembro de la STV, sindicato obrero del PNV, se afilió a Falange antes de la guerra. Tras el fracaso del alzamiento fue detenido en varias ocasiones, delatando a gentes de ideas derechistas. Santiago Barbero Simón, miembro de Falange, estaba realizando el servicio militar en el regimiento Garellano cuando comenzó la guerra. Ingresó en la Academia Militar de Euskadi saliendo como oficial, siendo destinado en Transmisiones y en Información, según sus declaraciones, para no mandar tropas. Aurelio Guijarrubia de la Cal, a pesar de estar afiliado a Falange antes del golpe, colaboró con las fuerzas del Frente Popular desde el comienzo del conflicto, delató a derechistas y se enroló en el Batallón Castilla.

Por su parte Lucio Arbeo Bueno fue condenado a 6 años y un día por auxilio a la rebelión. Afiliado a Union Republicana y procesado por los sucesos de octubre de 1934, al comenzar la guerra se alistó para combatir. A pesar de ello, Falange certificó su pertenencia al partido en 1934.

Otros tres falangistas fueron absueltos de los delitos de rebelión y auxilio a la rebelión. Eduardo Castresana Isla, falangista desde 1934, trabajaba en el Consulado de Alemania. Al ser llamada su quinta para servir en el Ejército Republicano, buscó un desempeño alejado del frente. Jesús Rodríguez Campos, afiliado a Falange, fue detenido y maltratado, delatando a camaradas motivado por el miedo. Por su parte, Francisco María Valle Fernández, ejercía las funciones de jefe local de la Falange de Getxo, fue detenido y los milicianos le llevaron al efectuar otras detenciones para que reconociera a otras personas.

Desconocemos si alguno de estas personas, especialmente los absueltos, retornaron al partido. Sería interesante investigar la trayectoria vital de los demás y su encaje en el nuevo régimen, y si su condición de “traidores” a Falange influyó o fueron tratados como el resto de los derrotados.

La peregrinación vizcaína a Santiago en diciembre de 1937.

El 21 de octubre de 1937 terminaba la campaña del Norte. El ejército de Franco ocupaba los últimos puntos de resistencia en Asturias, finalizando este episodio de la Guerra Civil y, probablemente, anticipando lo que sucedería año y medio después. Vizcaya por ese entonces llevaba casi cuatro meses en manos franquistas. Los jóvenes vizcaínos que simpatizaban con el bando vencedor se alistaron en las unidades carlistas y falangistas que se formaron o directamente en el Ejército. La administración del Nuevo Estado y el partido ya unificado se estaban organizando en la provincia. La jefatura de FET y de las JONS en Vizcaya era ocupada por el carlista José María Oriol y Urquijo, quien durante esos meses de 1937 acudía a los actos vestido de requeté.

En este contexto, el partido en Vizcaya decide organizar una peregrinación a Santiago para dar gracias al Apóstol por la liberación de la provincia y pedirle por la victoria en España. Parece lógico que una jefatura provincial controlada por un carlista se sintiera cómoda con una acción de marcado carácter religioso. Con los jóvenes en el frente, el papel de las mujeres en esta peregrinación fue capital.

Precisamente un colaborador de este blog, familiar de una de las participantes en la peregrinación, nos ha hecho llegar el artículo que reproducimos a continuación en el que recuerda este hecho. Desde aquí agradecemos a nuestro amigo su artículo y aprovechamos para invitar a nuestros lectores a que nos envíen sus artículos.


La peregrinación vizcaína a Santiago en diciembre de 1937.

En el otoño de 1937, a pocos meses de la entrada de las tropas franquistas en Bilbao, F.E.T. y de las JONS de Vizcaya organizó la primera “Peregrinación Procesional” a Santiago de Compostela, coincidiendo que ese era Año Jubilar y que “Vizcaya había sido liberada”. El día 8 de noviembre de 1937 aparece la convocatoria de dicha peregrinación en la prensa local.

Hierro, 8 de noviembre de 1937



Pedro María Gaviria, Jefe Provincial de Propaganda de F.E.T. y de las JONS explicaba el carácter de la misma en un diario local de la siguiente manera: “Nuestra provincia ha vuelto a cantar el Evangelio y a corear el poema de su Romancero. Vizcaya redimida ha vuelto a abrazar a su Madre España… incorporada Vizcaya al cortejo de las nupcias triunfales de la religión y de la Patria dentro de la Hispanidad emprende su gran peregrinación penitencial a Compostela… con la fe en Santiago expulsaremos las mesnadas marxistas… nuestra ruta de peregrinación debe ser además como una firma sobre el mapa de España de nuestro patriotismo.”
Los detalles de dicha peregrinación eran los siguientes:
Primero. Se hace saber a Vizcaya que se la invita a ir a Compostela en la segunda quincena de diciembre.
Segundo. El viaje se hará por ferrocarril especial, que partirá de Bilbao.
Tercero. No habrá más que una sola clase de coches, y ésta será de tercera, por el espíritu penitencial del viaje y para dar pública sensación de fraternidad humilde.
Cuarto. Para los hospedajes regirá la misma norma, cuidándose la Junta de la Peregrinación de que todos los que vayan tengan en el alojamiento que se les designe todas sus necesidades cubiertas.
Quinto. La peregrinación durará cinco días, dos para ir y volver y tres de estancia en Santiago.
Sexto. Los actos de la peregrinación no están acordados aún. Serán. Como es natural, de índole puramente piadosa, no turística. Uno de ellos, sin embargo, tendrá carácter cívico: e! de la visita oficial que harán los peregrinos al Ayuntamiento de Santiago en nombre de Vizcaya.
Séptimo. Los precios totales por persona, incluido todo, son de 150 pesetas.
Octavo. Las inscripciones quedan abiertas con esta fecha en todas las parroquias de Bilbao. El plazo final expira el 30 de noviembre”

Hierro, 10 de diciembre de 1937

Durante todo el mes de noviembre fue anunciando la peregrinación y el plazo de inscripción se fue ampliando hasta su cierre definitivo el día 7 de diciembre. Entre las informaciones que aparecieron en la prensa durante ese tiempo destacaron que los puntos de inscripción serían todas las parroquias de Vizcaya, en Gran Vía. 62, y en la librería San José en Bilbao. Los párrocos debían comunicar a la Delegación de Prensa y Propaganda de F.E .T. y de las Jons las inscripciones que hubieran recibido. Para recoger las pertinentes Tarjetas de peregrino había que efectuar un pago de cien pesetas. Además se facilitarían licencias y autorizaciones laborales para poder formar parte de la peregrinación. En cuanto a donativos y para facilitar el viaje a Santiago a algunos heridos de guerra y expresos, se recibió un donativo anónimo de 500 pesetas, destinado a la adquisición de cinco tarjetas de inscripción como peregrinos a favor de los vizcaínos que hallándose en las circunstancias antes expresadas fueran designadas por la Junta de peregrinos.

A partir de la fecha del cierre de inscripciones se fueron concretando más detalles de tal peregrinación, informándose de los mismos en la prensa local, quedando definitivamente de la siguiente manera:
Total de inscritos: 600 peregrinos
Salida de Bilbao : el día 25 de diciembre, al atardecer
El himno del Apóstol: Se rogaba a los peregrinos que acudieran todas las noches, a las siete y media en punto, a la sacristía de la Iglesia de San Nicolás, con objeto de ensayar el himno del Apóstol
Itinerario: La peregrinación partiría de la basílica del Señor Santiago en Bilbao, dirigiéndose a la Estación del Ferrocarril del Norte ; el tren especial realizaría las siguientes paradas : León, Orense y Pontevedra, capitales en las que sus autoridades saldrían a las respectivas estaciones a saludar en su paso a los Peregrinos vizcaínos
Llegada a Santiago: Día 26 a mediodía.
Estancia en Santiago: Días 27 y 28
Salida de Santiago: Día 29, a las tres de la tarde
Llegada a Bilbao: después de cinco horas de parada en León, día 30, a las 9 de la noche.

Para realizar este trayecto de casi 1000 km, la Compañía de Ferrocarriles del Norte proporcionó toda clase de facilidades en la organización de la peregrinación, formando un tren especial con sus unidades más confortables de departamentos, pasillos laterales y comunicación de todo el tren. El tren estaba compuesto de 12 unidades, estando la máquina empenachada y sellados con cruces de Santiago las unidades.

Tras la partida de la estación de Bilbao a las cuatro de la tarde, el tren fue vitoreado a su paso por algunos municipios del trayecto; el día 26 se hizo una parada en Monforte de Lemos, realizándose una misa en una explanada junto a la estación. El viaje prosiguió por Orense y Pontevedra hasta llegar a Santiago, donde la peregrinación fue recibida con aplausos y vítores.

La Gaceta del Norte, 26 de diciembre de 1937

Al día siguiente, 27, a las 8:30 se realizó una misa de comunión general. Terminada ésta, a las 10:30 se dirigieron a la catedral donde se realizó la ofrenda por parte de Luis Llaguno, presidente de la Diputación de Vizcaya. El texto de la ofrenda fue la siguiente:
Al Apóstol Santiago. Los vizcaínos españoles teníamos contraída una deuda de gratitud con el Santo Apóstol. Nuestros antepasados patentizaron ya su agradecimiento al enviado del Señor a expandir por toda España la semilla del Evangelio, confiando al Santo Apóstol Santiago la más hermosa iglesia basílica de nuestra religiosa capital de Vizcaya; pero los vizcaínos auténticos de nuestros tiempos, dos veces españoles por la lucha titánica con los sin Dios y con los sin Patria, no podemos acallar las ansias de nuestro corazón, las explosiones de entusiasmo del mismo ante el convencimiento de la patente protección del apóstol Santiago en la lucha actual del glorioso Ejército español, que con su esfuerzo patriótico liberó nuestra provincia de los once meses de calvario a que la habían sometido la impiedad y la demencia. Estas ansias quedan hoy satisfechas. Aquí tenéis este pequeño presente de la Diputación y del Ayuntamiento, envuelto en la sangre generosa de nuestros mártires, en las penalidades resignadas de nuestros presos y en los sacrificios heroicos de todo vizcaíno católico y español. Unido a este presente, aceptad nuestro juramento fiel y sincero de estar dispuestos a padecer otros once meses de calvario, sino la vida entera aún, y perderla en el tormento rojo por defender, ante lodo y sobre todo, a nuestro Dios y a nuestra inmortal Patria española. Aquí venimos en peregrinación de penitencia los vizcaínos españoles a hacer pública profesión de fe pidiendo al Apóstol Santiago para los españoles tradicionalmente católicos una bendición, y en particular para el generalísimo Franco, escogido por Dios para aniquilar a la masonería y salvar a nuestra querida España; qué los españoles todos estén preve­nidos contra los planes de esa masonería, qué trabajó y trabaja por la destrucción de nuestras creencias religiosas. ¡Viva España! Bendecid a nuestro glorioso Ejército, a sus valientes Milicias y muy especialmente a todos aquellos soldados que profesan públicamente a Dios llevando sobre sus guerreras el Santo Crucifijo, y que a la terminación de ésta Cruzada resuenen por toda España los gritos de ¡Cristo reina!. ¡Cristo vence! y ¡Cristo impera! ”

El Pueblo Vasco, 28 de diciembre de 1937

Tras el discurso se hizo funcionar el botafumeiro y terminado el acto los peregrinos se dirigieron al Convento de las Madres y a visitar diversos hospitales donde convalecían heridos de guerra.


El día 28 los peregrinos se dirigieron a la tumba del apóstol, escuchando misa y abrazaron al Apóstol ; desde la tumba del Apóstol, los peregrinos vizcaínos se dirigieron a visitar las iglesias dependientes de la catedral y algunos do los monumentos más notables da la población, yendo a continuación a Iria Flavia, lugar donde el santo Apóstol desembarcara y en donde predicó por primera vez la fe en España. Otros peregrinos realizaron diversas visitas a municipios próximos como Vigo, Ferrol, La Coruña y a las Rías Bajas.
Toda la Prensa de Vigo y de La Coruña, sin excepción, recogió a grandes titulares y con todo lujo de detalles informativos, el viaje de los peregrinos vizcaínos a Santiago de Compostela.

Fotografías tomadas de: Una romería vizcaina a Santiago de Composterla en el siglo XX. Bilbao: Delegación Provincial de Vizcaya de Propaganda de F.E.T. y de las JONS, 1938 (Bilbao: Talleres Litográficos Lerchundi)

El día 29, última jornada de estancia en Santiago, los peregrinos visitaron la Catedral y su rico Archivo. A las 12 del mediodía se celebró una misa de despedida en el altar del Pilar de la catedral. Finalizada la cual se dirigieron a varios hospitales a visitar a heridos y convalecientes de la guerra, a los que obsequiaron con dos mil seiscientos pasteles. Esa tarde los peregrinos regresaron a Bilbao y el viaje de vuelta fue largo, incluyendo una parada en León de cuatro horas, la cual fue aprovechada para visitar la catedral. A las diez de la noche del día 30 el tren llegaba a la Estación del Norte.

Recuerdos familiares de la peregrinación.

Asalto a las prisiones bilbainas. Los asesinados falangistas.

Hace unos años publicamos un artículo recordando a los falangistas asesinados en los asaltos a las prisiones de Bilbao el 4 de enero de 1937:

https://azulbilbao1933.wordpress.com/2017/01/04/asesinatos-del-4-de-enero-de-1937-las-victimas-falangistas/

Desde entonces han ido apareciendo fotos de muchos de ellos y la confirmación de algún otro nombre.

Cuando se cumple un nuevo aniversario, nos parece un buen momento para renovar está lista:

PRISIÓN DE LARRINAGA:

Marcos Echeita Monasterio.

José Antonio Canda Landaburu.

Félix Segovia Galán.

Fernando Llaseras Adán de Yarza.

José Ramón Martro Centenera.

Rogelio Puente San Juan.

José Ramón Isasi Aldama

José Gómez de Obregón.

Pedro Molinuevo Izaguirre

Juan Bautista Rodet Vila.

Sotero Rodríguez Rodríguez.

ÁNGELES CUSTODIOS:

Juan Ramón González Olaso.

Francisco Morán González.

EL CARMELO DE BEGOÑA:

José Bermúdez Bermúdez.

CASA GALERA:

Teodoro Arin Valencia.

Miguel Gutiérrez Barrio.

Juan José Puras de la Resilla.

Francisco Posada Martínez

Ismael Díaz Hidalgo.

Juan Ramón González Olaso y sus hijos, una tragedia familiar.

González Olaso, en una publicación de la Unión Patriótica, y sus hijos en la orla de caídos vizcaínos.

Juan Ramón González Olaso nació en 1879 en Sopuerta, en la vizcaína comarca de las Encartaciones. Procedente del jaimismo, al establecerse la Dictadura de Primo de Rivera colaboró activamente con su partido, la Unión Patriótica, llegando a ser presidente provincial del mismo. Tras la salida del poder del general Primo de Rivera, González Olaso mantuvo abierta la sede del partido en la Gran Vía bilbaina, operando bajo el nombre de Centro Español. Allí González organizó la sección bilbaína de la efímera Unión Monárquica Nacional en 1930, cuyo hito en Bilbao fue la celebración de un exitoso mitin en el frontón Euskalduna en el que habló, entre otros, José Antonio Primo de Rivera, el hijo del dictador.

Con la llegada de la República, el Centro de Olaso languidece pero se mantiene abierto. Cuando en 1933 José Antonio comienza a organizar su fascismo a la española, muchos antiguos partidarios de su padre se ofrecen a ayudarle por toda España. Es el caso de González Olaso, que ejercería el liderazgo de los primeros partidarios de la Falange en Bilbao, con el local de la Gran Vía, sobre el café Lyon D’or, como lugar de reunión.

Al producirse la fusión con las JONS en 1934, el mando nacional ordena que la sede local sea la de las JONS, un pequeño cuarto en la trasera del edificio del Hotel Carlton en vez de el magnífico piso de la antigua UP. La nueva organización intentaba abandonar la tutela de los antiguos upetistas. Algo que no fue fácil, las relaciones con la derecha fueron en Bilbao constantes y polémicas.

Las relaciones de González Olaso con Falange se mantendrían, no en vano sus hijos Ángel y Lorenzo Benito González Miranda se afiliaron al partido.

Al fracasar el golpe en Bilbao, padre e hijos fueron detenidos y encarcelados en el barco prisión Cabo Quilates, anclado en la Ría a la altura de Barakaldo. Allí fueron asesinados los hijos el 2 de octubre de 1936. Tres meses después, el 4 de enero, las cárceles bilbainas serían asaltadas por una muchedumbre, y en los Ángeles Custodios fue asesinado el padre, a los 58 años.

Cruz de los caídos del Cabo Quilates, Barakaldo (Foto Deia: 20/12/2020)

José Fernandez Cela, vieja guardia de Bilbao, publicó una semblanza de Juan Ramón González Olaso, al acercarse el aniversario de su muerte:

“Hoy va una joya más a engarzarse en
la corona del martirio que tejieron con su
sacrificio los héroes de este Movimiento.
Esta joya de hoy tiene un brillo extraordinario, y, además, es la que ha de ir en la parte central de esta corona, pues Ramón González Olaso, por su sacrificio, por su vida y por sus méritos es digno de tal honor.
Corrían los tiempos de la Dictadura, y
no los primeros, los del triunfo, sino aquellos últimos, trágicos, donde la traición
rondó alrededor del dictador. Sin embargo, había en Vizcaya un hombre que, fiel
a su Jefe hasta la muerte, era el único
que mantenía la esperanza de que los momentos difíciles de entonces habría que
salvarlos, y se salvarían con facilidad. Y
permaneció en su puesto, siempre modesto,
afable y sencillo. Sus amigos más íntimos, los que no le abandonaron en su caída de mando, eran siempre los hombres sencillos, los sin fortuna. Estos componían la tertulia en los últimos tiempos de esta figura, señera, patriótica y abnegada de González Olaso, y tras los tiempos difíciles vinieron otros de relativa calma y en ellos González Olaso empezó a seguir fielmente con el alma y la acción, las doctrinas salvadoras del hijo del dictador.
Entonces volvió González Olaso a ser otra
vez el hombre dinámico y el hombre que
daba alientos a los que flaqueaban, prometiendo que muy pronto en la España
decadente y tartufa de entonces alborearía
un amanecer de triunfo y de gloria que
nos llevara otra vez a los tiempos esplendorosos del Imperio.
Y esa figura alta, de hombre fuerte,
aunque los años ya habían puesto la blancura de nieve en sus cabellos, atraía el odio y las miradas torvas de los indeseables de la política vieja. El Movimiento, en marcha, cogió a González Olaso en su puesto. ¡No huyó a Biarritz con su dinero, como hicieron tantos otros patriotas! No. Permaneció sereno, esperando el momento de poner su vida, la de los suyos y su hacienda al servicio de España. Pero la fatalidad se cernía sobre González Olaso y sobre su familia, y aquella se encargó
bien pronto de lanzar sus garras sobre
esta figura que aurolea el martirologio
de la Falange, y no sólo sufrió la vejación moral en su persona, sino que Dios hizo que apurase hasta la última gota el cáliz del sufrimiento, pues vio cómo sus dos hijos, camaradas nuestros tambien, muchachos que hoy darían brillo y prez a la Falange, caían asesinados ante su padre, y este, estoico y cristiano, aguantó con resignación celestial este doloroso sufrimiento, que no tardaría en repetirse en él mismo, pues Dios reservaba para esta figura nacional el calvario completo,y surgió su hora y en una tarde llena de impaciencia, de intranquilidad, que embotaba los sentidos, veiase su figura sexagenaria enhiesta ante el pelotón de ejecución, y sus últimas frases fueron un ¡Arriba España! que llenará siempre los corazones de aquellos que le quisimos de verdad en vida, y hoy, ya en los luceros, le recordamos también, porque también era como esas otras joyas de antes: sencillo, modesto y humilde.¡Ramón González Olaso! Tu sacrificio no ha sido estéril. Te siguieron ya muchos, y otros, imitando aquel espíritu de sacrificio que supiste infiltrar en sus almas, esperan una hora propicia para demostrar que aquellos viejos camaradas saben morir por la Revolución nacionalsidicalista.”
(Hierro, 28/12/1937)

Los protagonistas: Mario Hormaechea Camiña.

Dedicamos hace unos meses un artículo a la bandera de la Falange vizcaína legada por Mario Hormaechea al Museo Vasco, aportando algunos datos de este abogado vizcaíno. La aparición de más información nos permite esbozar un perfil del personaje.

Mario Hormaechea, Fotos, 1939

Mario Hormaechea nació en Bilbao el 10 de enero de 1900 en el seno de una familia acomodada perteneciente a la poderosa burguesía comercial bilbaína. Su padre, el getxotarra Bernardino Hormaechea Aguirre era miembro de la rama de los Aguirre que había hecho gran fortuna en México, donde Bernardino pasó buena parte de su juventud. Su madre, la bilbaína Consuelo Camiña Beraza también formaba parte de una familia enriquecida con el comercio.

De niño Mario pasaba los veranos en Santurce, donde la familia materna poseía una casa, y es allí donde entró en contacto con el mar y la pesca, afición que le acompañaría toda su vida. Su otra gran afición, la pintura y el dibujo, sería fomentada seguramente por su tío, el arquitecto Mario Camiña.

Mario estudió Derecho y entró en la escala de complemento del Ejército en 1921. De ideas conservadoras, probablemente éstas se vieron reforzadas con las sucesivas incautaciones que el gobierno revolucionario mexicano fue haciendo sobre las empresas de la casa Aguirre. Su familia materna, los Camiña, eran nacionalistas vascos, algo que sin duda también influiría en Hormaechea.

Su primera participación política fue una conferencia: “Comentarios al momento político, ¿Monarquía o República?” dictada en la sede de la Unión Monárquica Nacional en noviembre de 1930. La UMN, partido recién constituido, había celebrado un mes atrás un gran mitin en Bilbao con las intervenciones, entre otros, de José Antonio Primo de Rivera y Ramiro Maeztu. Durante ese período, Hormaechea trabaja como fiscal en el Juzgado Municipal del Ensanche. También había abierto despacho propio junto al Arenal bilbaino.

Paralelamente a su carrera profesional y a sus intereses políticos, fue ascendiendo en el escalafón de complemento. A teniente en 1927 y a capitán en 1935, convirtiéndose en el oficial de complemento de mayor graduación del Regimiento Garellano.

Primera página de la declaración de Mario Hormaechea en la Causa General, 1946.

Miembro de la efímera Juventud Monárquica, como declararía en la Causa General, perteneció al reducido grupo de militantes capitaneados por el antiguo líder de la Unión Patriótica, González Olaso, que ayudaron a José Antonio Primo de Rivera a organizar en Bilbao la naciente Falange Española, previa a la fusión con las JONS. Su participación en este momento sería similar a la de Maíz de Zulueta, con el que compartía profesión y orígenes sociales.

Mario Hormaechea, septiembre 1937. Biblioteca Nacional

Más que activismo de calle, Hormaechea aportó a la Falange bilbaína soporte y contactos. No abandona sus relaciones con la derecha, llegando incluso a participar como orador en varios mítines de la Unión Vascongada, marca local de la candidatura unitaria de derechas en las elecciones de febrero del 36. A medida que el partido fue adoptando la vía insurreccional, los contactos de Hormaechea con los jóvenes oficiales de la guarnición bilbaína ganaron en importancia. Su despacho en la calle Ascao se convierte en lugar de entrevistas entre Hedilla, comisionado por José Antonio para colaborar con el golpe, y los militares simpatizantes de Falange en Bilbao: Ramos, Ausin, etc. Hormaechea actúa como enlace de la conspiración realizando numerosos viajes visitando las guarniciones de Vitoria, Pamplona, Logroño, Burgos y San Sebastián, usando su afición a la pesca como tapadera.

El 19 de julio de 1936, tras el fracaso del golpe en Bilbao y la detención de sus responsables, marcha a Vitoria para informar al Coronel Ortiz de Zárate. Es interceptado en Yurre por la Guardia Civil, pero le dejan continuar. Hormaechea está desde ese momento en la zona controlada por los sublevados. Participa en los combates, tomando parte en la conquista de Irún y en el avance hacia Bilbao.

En el Bilbao euzkadiano se le juzgó en rebeldía dos veces. En la primera, juzgado junto a los responsables de Falange, fue condenado a 20 años por auxilio a la rebelión. En el segundo juicio, acusado de rebelión acompañando a la oficialidad rebelde del Garellano, fue condenado a muerte.

Mientras él combatía y la justicia republicana le condenaba, su casa bilbaína, ubicada en un edificio propiedad de los nacionalistas Camiña, servía de refugio clandestino para algunos perseguidos políticos.

Viviendas de Marqués del Puerto, propiedad de la familia Camiña, proyectadas por Mario Camiña en 1926.

Su relación familiar con el nacionalismo vasco seguramente le hizo más sensible a las peticiones de ayuda por parte de este sector. Durante la campaña, en Oyarzun, intercedió sin éxito por el abogado donostiarra Ángel Arizmendi y Leoncio Aramburu, nacionalistas encarcelados en Pamplona y “paseados”. Tras la guerra sería denunciado por los familiares de otro detenido vasco en Alicante por cobrar dinero por liberarle. El caso se archivó por falta de pruebas en 1941. No conocemos los entresijos de la causa y no podemos afirmar o no que Mario buscase el lucro personal o el pago de sobornos. Pero esta disposición a ayudar al perseguido continuó en el tiempo y así, Hormaechea contribuyó a esconder tras la Segunda Guerra Mundial y durante cinco años al cónsul alemán en Bilbao, Friedhelm Burbach, con quien compartía afición a la pesca.

Mario Hormaechea, septiembre 1937.

Desconocemos la trayectoria militar de Hormaechea una vez tomado Bilbao. Como anécdota podemos citar un reportaje en la revista falangista Fotos de marzo de 1939, en la que aparece Hormaechea regalándole a la hija de Franco un cachorro de león. No parece que Mario Hormaechea encontrase fácil encaje en el nuevo régimen. Durante un breve tiempo (1942-43) aparece como delegado provincial de excombatientes y en 1948 como vocal en una obra pía del ayuntamiento dedicada a becar jóvenes artistas.

Pocos datos personales y profesionales podemos dar de su trayectoria posterior. Hormaechea siguió pintando, una de sus grandes aficiones. Las obras que hemos encontrado son posteriores a la guerra. Probablemente seguiría pescando y de la conjunción de ambas aficiones nació su obra más reconicida por los aficionados, la obra enciclopédica: “Peces de mar y río” (1975), con textos de Roberto Lotina e ilustraciones de Hormaechea.

Ilustraciones de Hormaechea. Página de “Peces de mar y río”

Puede que el episodio que más refleje el carácter de Hormaechea sea el ocurrido en 1963 en la playa de Somo (Cantabria) donde, sexagenario, consiguió salvar a dos personas de morir ahogadas; hecho por el que fue condecorado por la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos.

Como ya contamos en su día, Mario donó al Museo Vasco de Bilbao tanto las banderas que tomó al enemigo en la guerra como la de la Falange vizcaína que portaría. Gracias a ello hoy son patrimonio de todos.

Los protagonistas: Marcos Echeita Monasterio.

Entre las víctimas del asalto a las cárceles bilbainas el 4 de enero de 1937, estaba Marcos Echeita Monasterio. Bilbaino y perteneciente al SEU, tenía 20 años.

Testimonio de su militancia da fe su detención en mayo de 1936 junto a otros 36 falangistas por manifestarse sin permiso tras asistir al entierro de un guardia civil asesinado en la localidad minera de Gallarta.

Marcos Echeita, en la orla de caídos vizcaínos.

Jerez Riesco, en su “El alarde nacionalsindicalista”, recoje su detención el 25 de julio de 1936. Al día siguiente la secretaría del gobierno civil hacia llegar una nota a la prensa señalando que el padre de Marcos, Marcos Echeita Zugaide, propietario del bar Echeita en la calle Somera y afiliado al PNV, no tenía relación ni apoyaba las actividades de su hijo; siendo totalmente afecto.

El Correo, 26/7/1936

Nos ha llegado un retrato de Echeita de la mano de José Fernández Cela quien, en vísperas del aniversario de su muerte, le recordaba desde las páginas de Hierro:

“… Asimismo queremos que salga hoy a conocimiento de todos los que conocen quiénes fueron los camaradas de la vieja guarcia, que Marcos Echeita es también una joya nuestra, muy nuestra.

Días de nerviosismo, nuestro portavoz “Arriba” iba por las calles. Marcos Echeita, en la sombra, acechaba el momento en que aquellos valientes en cuadrilla, se lanzasen sobre aque! pequeño camarada de catorce o dieciséis años y le moliesen a golpes. Entonces, contra aquella avalancha de truhanes y de cobardes, salía de la oscuridad Marcos Echeita y a golpes se abría paso, libertaba al pequeñuelo, se hacía cargo del periódico y calle arriba él solo o con otros camaradas, pero pocos, iba lanzando el grito de Arriba España, que a aquellas gentes, frívolas e incapaces de sentir nada noble, les enardecia y les volvía locos. Pero, ¡claro!, cuando era Marcos Echeita el que voceaba el periódico hacian gala de una prudencia exquisita, y éste continuaba normalmente su marcha, llegando a la Jefatura a dar cuenta del éxito de la venta y de la refriega, sin darle a ello ninguna importancia, aunque en su físico se notaran las huellas de los golpes recibidos.

El 17 de julio estuvo dispuesto al sacrificio, como todos los de la vieja guardia; pero fracasada la sublevación, fué con conducido a la prisión, y alli, entre aquellos ramilletes de hombres sencillos, humildes y patriotas fué dejando pasar los dias, los cuales iban tejiendo una corona de martirio que el dia 4 de enero, en el patio de Larrinaga, le fué puesta en la frente por las pistolas de la chusma encanallada, que sació sus apetitos cobardes sobre aquella juventud llena de ideales por su Patria.

Estudioso, inteligente y modesto, eran cualidades muy apreciables en Marcos Echeita; pero tenia una que destacaba sobre todas, y era un amor entrañable hacia sus camaradas y desdén olimpico por el peligro que lo acechaba, puesto que cuando sabia que había una misión difícil, allí estaba Marcos Echeita, dispuesto a refrendar su vida por la Falange y por defender a sus camaradas. ¡Qué santa hermandad formaron con él los hermanos Picó, Narciso, Acevedo y tantos otros que podria nombrar! La formaron porque les unía el mismo afán de superación que les unió con la muerte en distintas épocas. Hoy, que recuerdo tu muerte, me siento lleno de pena, porque merecías haber visto el triunfo de la verdad que defendías contra la mentira, con el calor de tu alma pura y de tu cuerpo lleno de fortaleza fisica, dándote todo, sin reservas mentales, al sacrificio. Después, en ese odioso día trágico, que atenaza todavía nuestro corazón, diste la materia. Bah ¡Qué era en ti la materia! Sí, pedazos de ella quedaron por todas partes esparcidos, sin que se alterara nunca la serenidad el temple que dominó a tu alma, enamorada de un ideal tan santo como lo es el credo de José An tonio Primo de Rivera.

¡Marcos Echeita! Revivirás siempre en nosotros; y cuando el tiempo pase, y los recuerdos se agosten y desaparezcan en las almas de algunos débiles y poco consecuentes, en nosotros, si Dios quiere que lleguemos a tener una vida larga, será lo mismo tu recuerdo. Para nosotros tu muerte y tu recuerdo siempre estará fresco. Revives y estás en nuestro corazón, como está en nuestro corazón el amor por todos los nuestros y por todo lo que nos es más querido.”